La vagabundería de Sicali

Mayo 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

El informe del Personero de Cali sobre el contrato que firmó la administración de Apolinar Salcedo con la firma Sicali para la modernización y optimización del recaudo de los impuestos de la ciudad produce ira. Sicali nació de la unión temporal de cuatros firmas de Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá cuya única experiencia era la operación tributaria de los pequeños municipios de Malambo y Soledad en el Atlántico, este último conocido por su historial de corrupción. En los siete años que lleva la operación, el Municipio les ha girado la suculenta suma de $94.091 millones, frente a unos beneficios pírricos para la ciudad. Ganan sin esfuerzo, por la simple inercia histórica del pago de impuestos, razón por la cual el mejoramiento del recaudo no se ha dado. El informe del personero Andrés Santamaría pone el dedo en la llaga y constata la vagabuendería de un contrato que les ha costado a los caleños una suma cercana a los 500 mil millones de pesos, en obligaciones que han prescrito, negligencias e inoportunidad del servicio. El cuadro que se encontró de desorden y falta de rigor frente a los contribuyentes es crítico: no se tienen digitalizados los expedientes; hay procesos de conciliaciones bancarios desde el 2007; no hay respuestas oportunas a los usuarios; los servidores informáticos se encuentran sin actualizar; el call center que debía funcionar las 24 horas del día cuenta con doce empleados que trabajan sólo en las horas de oficina; la actualización catastral está pendiente, así como la base de datos de los usuarios. No hay un manejo juicioso de los procesos judiciales de reclamación contra el Municipio, causa de importantes pérdidas como los frecuentes silencios administrativos positivos que le han representado sólo en el último año $400 millones en pérdidas. Pero algo más grave. El Municipio no tiene cómo defenderse de los incumplimientos parciales o totales adquiridos porque la póliza de cumplimiento que se pactó fue para un contrato cuyo monto inicial era de $100 millones cuando Sicali ha manejado más de $90.000 millones.Actualmente cursa ante el Consejo de Estado una Acción de Nulidad, pero mientras esta se resuelve el detrimento patrimonial de la ciudad crece. Sicali ha interpuesto 69 actuaciones para que no se produzca a la nulidad y poder seguir usufructuándose el millonario contrato hasta el 2020. La Personería le lanzó un SOS a la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía para que intervengan y le pide al Consejo de Estado que acelere el fallo.Todo esto era más que sabido. Las alarmas se prendieron oportunamente pero la administración de Apolinar firmó este contrato leonino a conciencia. Así me lo reconoció una funcionaria que participó de la decisión: lo que hay que defender es el modelo, dijo. Cuando precisamente es lo que no se puede defender. La obligación de cualquier administración del manejo de sus tributos es insustituible y no se puede privatizar. El Tribunal Administrativo del Valle declaró la nulidad del contrato, decisión de la que pudo haberse colgado el exalcalde Jorge Iván Ospina, como lo hizo en su momento Alex Char el burgomaestre de Barranquilla que liquidó una obligación similar. ¡Ojalá Rodrigo Guerrero actuara con firmeza, por el bien de la ciudad!

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