La paz sí, pero barata y gratis

Diciembre 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

En todas las encuestas sobre la percepción ciudadana respecto del proceso de paz, aparece la opinión pública dividida. Fluctúa mínimamente, y de acuerdo a la coyuntura, entre quienes apoyan la salida negociada al conflicto y quienes piden más bala, hasta que la guerrilla caiga postrada, rendida, humillada, una ilusión que parecería difícil de cumplir. El propio expresidente Uribe ha aceptado la casi imposibilidad de este escenario, dada la naturaleza del conflicto colombiano. Lo cierto es que él también mantuvo a su comisionado de paz, Frank Pearl, atento a concretar cualquier contacto que permitiera dar pasos ciertos hacia una negociación con la guerrilla. La diferencia con Santos está en la negociación misma, en cuanto el uribismo cree que los comandantes de las Farc deben pagar cárcel sin consideración de las alternativas que ofrece la justicia transicional. Después de toda una vida en la lucha armada y sin haber sido derrotados o detenidos, los comandantes de las Farc no van a aceptar terminar en calabazos. Esta constante de polarización también está presente en la última encuesta que divulgó el Observatorio de democracia de la Universidad de Los Andes. Pero en esta aparece una información adicional que resulta asombrosa: los colombianos, incluso los que habitan en zonas de conflicto, no están dispuestos a hacerle ninguna concesión a las Farc. Ni siquiera quienes apoyan el proceso de paz, quieren ceder nada. La encuesta muestra una intolerancia completa y ninguna disponibilidad para hacer ceder en nada después de firmada la paz.El 70,6% de los colombianos no están de acuerdo en que se les de participación política a las Farc. El 68,4% no está de acuerde en que formen partido político. Tampoco en que presenten candidatos a las elecciones locales. El 72,5% no quiere que participen con candidatos al Congreso y muchos menos a las elecciones presidenciales, en las que el 78,2% no está de acuerdo en que tengan candidato propio. El 80% no votaría por un candidato de las Farc. El 53,7% no aceptaría un alcalde que venga de la guerrilla.La posición mayoritaria frente a la justicia es la misma: ninguna concesión. Un 70% de la gente no está dispuesta a perdonar a miembros de las Farc, aun si confiesan sus crímenes. Y cuando se trata de ayudas económicas o de entrega de tierras para que los guerrilleros rasos desmovilizados reconstruyan sus vidas, tampoco hay disposición alguna de colaboración. El 61,4% no está de acuerdo en entregar ayudas económicas y el 67% se opone a que el gobierno les reparta tierras a los desmovilizados. La intolerancia social es mayúscula. Cuando se pregunta si aceptaría que un hijo o hija suya fuera amigo o amiga de un desmovilizado de las Farc, el no es rotundo entre el 64%. Esta situación si es sensiblemente diferente en las zonas del conflicto donde la gente convive y probablemente tiene parientes o conocidos en la guerrilla y por lo tanto es más tolerante.Las puertas parecen entonces estar cerradas para la Farc una vez firmen la paz. Conclusión: los colombianos aspiran a una paz gratis, sin concesión alguna. Difícil escenario, por no decir: imposible.

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