La nueva cultura

La nueva cultura

Mayo 04, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

El filósofo y escritor español Fernando Savater, reconoció en una conferencia que le dictó al Pen Club, en Nueva York, que el epicentro de la cultura está en la Web. Que lo reconozca un pensador del corte de Savater, conservador y radical, que viene de un país donde la penetración internet en la vida cotidiana no es tan determinante, resulta especialmente significativo. El español dijo textualmente: “El epicentro de la cultura se ha trasladado al mundo virtual de internet, y no tiene sentido protestar por ello, porque la historia no tiene libro de reclamaciones. Ya no se encuentra en una localización geográfica, sino que se ha trasladado a las redes sociales, que son las que establecen vínculos con toda rapidez”.El mundo ya cambió en su manera de relacionarse, de comunicarse, de pensar, de informarse y no tiene reversa. “Sea como sea, es absurdo protestar, porque la historia no tiene libro de reclamaciones, y siempre ha sido así”, dijo Savater en Estados Unidos. Y en este universo hay un nuevo gran protagonista: Google. Es tal la adicción que se habla de “googlolear”, es decir el camino para encontrar respuestas a todo. Una herramienta que nació como un motor de búsqueda de información pero que terminó sustituyendo el hábito de la lectura, la curiosidad que deriva en la investigación, el método para pensar y construir con lógica. Ha sido incluso capaz de reemplazar el diagnóstico médico, llevando a la gente al extremo de autorrecetarse y tomar decisiones terapéuticas. En fin, estamos frente a una especie de dios omnipotente, resuélvelo todo, que aparentemente encuentra soluciones, sin límite alguno.A los estudiantes les solucionan las tareas, a los investigadores les ahorran las búsquedas y taran el gusto por la lectura. El deleite de la palabra. Búscalo en Google. Quieren bajar de peso para mejorar su salud y basta consultar a Google y poner en práctica y con disciplina los consejos para obtener los resultados esperados. Como en cualquier aspecto de la vida, bien sea el amor, la muerte, el poder, el sexo, la ambición. Llueven las recetas y las fórmulas mágicas para afrontar la vida. Pero también aunque puede conducir por el camino de las equivocaciones, de los errores, de los datos sin contexto, de las verdades a medias, nadie está dispuesto a relativizarlo. A vivir sin Google, sin el buscador mágico que hay que aprovechar. Google es lo más cercano a una entidad omnisciente, que lo sabe todo, con sus 9,5 billones de páginas web. Es omnipresente porque está presente en todo el mundo al mismo tiempo. Es inmortal, durará por siempre. Crecerá al infinito. Es una memoria andante capaz de almacenar cada dato en servidores gigantes que permiten subir pensamientos y opiniones que quedan guardados para siempre en internet, aún después de la muerte de quien los escriba. La información que allí se encuentra la puede aprovechar el que quiera y está al alcance de todos. Y algo aún más impactante la palabra google, universal como ninguna, es la más buscada por los millones de cibernautas del mundo. Es la reina del internet, donde como dice Savater, se está forjando una nueva cultura con su poder de volver lo profundo superficial y lo complejo estúpidamente simple. Y todos tan contentos.

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