La lección del profe González

La lección del profe González

Julio 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Yesid González, un profesor de último grado de bachillerato de un colegio de Bogotá, dio las claves para entender las dificultades y mirar hacia adelante el tema de la educación cuya mala calidad a pesar de las intenciones retóricas y la inversión billonaria coloca a Colombia como uno de los peores países de América Latina, con resultados tan lamentables como los que arrojaron las últimas pruebas Pisa. El maestro González escribió un texto que publicó en internet y que tituló Ser maestro no paga, en el que confiesa lo siguiente: “Siempre que pienso en mi profesión llega a mi mente la película La lengua de las mariposas y en especial su banda sonora, El maestro, interpretada por Patxi Andion.  Esto es un aliciente para mí dentro de una sociedad que poco o nada agradece a sus maestros. Y es que ser maestro en Colombia no solo sigue siendo una profesión peligrosa, ya que muchos grupos al margen de la ley nos han catalogado como objetivos militares e ideológicamente cercanos a otros, sino porque seguimos tal y como lo confirma la revista Portafolio, siendo los profesionales peor pagos del país.Por lo anterior, es que mis estudiantes de último grado, cuando piensan en su profesión, no contemplan la idea de ser maestro. Quiénes mejor que ellos para conocer que la profesión docente los condenará a tener dos y tres trabajos para lograr compensar el déficit en su canasta familiar, con ese panorama, ¿a qué horas se forma o investiga un docente? y aunque muchos lo realizan sacrificando familias y vida privada, no es suficiente para la crítica de tecnócratas y periodistas.Todo el mundo en este país está autorizado para dirigir la educación y hablar de los maestros, menos los directamente afectados por una profesión que perdió su “aura” hace ya bastantes años. Ser buen docente requiere de condiciones, no solo salariales, sino laborales. Y la calidad de la educación no es una responsabilidad exclusiva del docente, también lo es del Estado y la familia. Los resultados bajos en las pruebas se repiten en casi todos los estudiantes de colegios populares. La educación está sectorizada y no constituye un factor de movilidad social porque, como dice el investigador Mauricio García “cuando ricos y pobres estudian en planteles separados y existe gran diferencia en la calidad de su formación, la escuela solo sirve para perpetuar las jerarquías sociales”. En este sentido, cuando un estudiante en condiciones económicas precarias, que no puede adquirir el acumulado cultural de un estudiante de la elite criolla, que viaja constantemente dentro y fuera del país, rodeado de profesionales que contribuyen a su formación, quiere acceder a la educación superior, solo puede contar con la educación pública, y termina sometido a unos exámenes de ingreso que infortunadamente están diseñados para que el estudiante promedio no los supere.  Así las cosas, un primer paso para superar la crisis, es garantizar la igualdad de oportunidades y recursos para todos los estudiantes en medio de una jornada única que contemple un salario digno para los maestros”. Una recomendación tan clara como profunda en la que coinciden expertos que lo expresan de manera alambicada y no con la simplicidad sabia de quien como el profe González habla desde su experiencia, que en este caso, es su vida misma.

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