La gran comilona

Enero 06, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Da grima el gabinete con el que intentará gobernar el departamento del Valle, el elegido gobernador Héctor Fabio Useche. Pero da aún más pena ajena ver los videos que circulan en las redes sociales que registran sus distintas apariciones públicas en campaña y mal leyendo su discurso de posesión en la Plazoleta de San Francisco. Estamos frente a un ambicioso calculador disfrazado de chabacán. Fue un grupo de jóvenes que se identifican como @somosindignados quienes colgaron en la web los videos de campaña, su llegada a Bugalagrande, su ciudad natal, por ejemplo, donde aparece en la tribuna en donde, imbuido en su precariedad, acude al manido recurso de su origen humilde para justificar la ausencia de argumentos, de propuestas de campaña y abrigarse en el afecto de un papá ausente, que evoca sin pertinencia, y una abuelita que suelta lágrimas entre el público. La “verraquera” es su adjetivo predilecto con el que se autocalifica sin cesar. Los videos permiten medir la pequeñez del gobernante que salió elegido por un margen mínimo el pasado octubre. Una elección que se benefició de la perversa y equívoca movida del expresidente Álvaro Uribe, quien con su afanoso respaldo al conservador Ubeimar Delgado, provocó la división que le permitió a Useche la pírrica victoria por 5.507, aún cuestionados, votos. El discurso de posesión que sirve para engrandecer líderes, retrata a un Useche casi cantiflesco. Lee sin distancia del papel, ajeno al contenido, sin apropiarse de las palabras. Titubea, se equivoca, repite, tartamudea con una falsa arrogancia, como si la banda terciada le concediera licencia para hacer desde ya, lo que se le venga en gana. Con la misma desfachatez, con que conformó su remedo de gabinete. Gobernar el Valle del Cauca debía asumirse como un acto de responsabilidad y no tomarse como el reparto en una gran comilona. Los platos fuertes quedaron en manos de sus mentores, el detenido Juan Carlos Martínez y el inhabilitado Juan Carlos Abadía. Las entradas y los postres los reservó para sus aliados de campaña. Las finanzas del Departamento serán manejadas por amiga de Martínez, Luz Dey Escobar y la Planeación, la salud y los asuntos indígenas por tres amigotes llegados de lo profundo del Puerto: Héctor Copete, Jaime Mosquera y Jesús Hernando Perea. Abadía llegó con su parentela. Sus primos Claudia y Diego Cardona Campo serán gente de confianza en la Gobernación. Ella en la Secretaría privada y él podrá volver a feriarse el Hospital Psiquiátrico como en los tiempos de Abadía. La derrotada Amparo Abadía fue premiada con la Secretaría de Desarrollo Institucional. Como dicen en la jerga, coronaron con estas cuotas visibles, amén de los nombramientos subterráneos.El último en llegar al banquete fue el vicepresidente Angelino Garzón, quien pareciera haberse dejado atrapar por el cinismo del poder en el que los principios y las convicciones se venden por cualquier plato de lentejas. Transó su apoyo, sin consideración alguna del significado de Useche para el Departamento, con un puesto menor para su incondicional Orlando Riascos y la permanencia de amigos en Acuavalle e Indervalle. Mal futuro le espera al Valle si Useche sobrevive a la catarata de investigaciones fiscales y disciplinarias con las que arranca.

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