La garra de Petro

La garra de Petro

Noviembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Detrás de la posición firme del alcalde Gustavo Petro frente a la recolección de las basuras en Bogotá, hay una visión radicalmente distinta de la compartida por los gobernantes de Colombia. Petro reivindica altiva y desafiantemente su posición de izquierda y actúa en consecuencia. De allí sus posiciones firmes frente al tema de la prestación de los servicios públicos, que va en contravía de la ola privatizadora que se tomó el mundo desde los años 90.La misma posición que con radicalidad lo llevó, desde antes de su posesión, a oponerse a buscar un socio estratégico para la Empresa de Teléfonos de Bogotá, la joya de la corona de la capital. Su mensaje fue claro y polémico: la ETB seguiría siendo una empresa pública del distrito. Hasta ahí llegó el proceso de venta de la participación mayoritaria. El turno es ahora para las basuras. La oportunidad se le dio de oro. El 18 de diciembre concluyen los contratos de recolección que beneficiaron prioritariamente a William Vélez y a los hermanos Ríos. Petro revisó con lupa las condiciones especialmente en lo referente a la calidad del servicio prestado –no cubrían más de 1.000 puntos en la ciudad- y las tarifas, a la luz de la sentencia de la Corte Constitucional que obliga a integrar de manera efectiva y no meramente nominal a los recicladores al negocio de las basuras. Un negocio que además reportaba, según el Alcalde, más de un 50% de utilidades. Petro sacó su garra de luchador social y se propuso redefinir las reglas futuras de cara a los intereses de la ciudad y los ciudadanos. Para Petro es claro que el Estado debe recuperar su protagonismo económico y social frente a la primacía que hace ya tres décadas asumió “el mercado” así en abstracto y la visión del mundo bajo la óptica de los negocios. Quiere un Estado activo y comprometido, según su propuesta de gobierno, con los pobres y excluidos. Un Estado ejecutor fundamentalmente en la prestación de los servicios públicos que sustituya o al menos compita con las empresas privadas movidas por móvil exclusivo del lucro, que en estos años acapararon e inclusive monopolizaron estas actividades que son de naturaleza pública y social como lo reivindica Petro con fuerza.El camino a recorrer con la propuesta Petrista no es nuevo, es conocido al menos en sus rasgos generales. Se le reconocen bondades y muchos problemas, que motivaron la política de privatizaciones. Hoy vuelve a reconocerse que la presencia y responsabilidad del Estado en la vida de las sociedades es importante, y necesaria. La pregunta es si el camino es regresar a los tiempos del Estado empresario, como parece quererlo el Alcalde capitalino, o si lo importante es recuperar y fortalecer al Estado regulador, árbitro del juego con clara capacidad sancionatoria. Un Estado moderno, activo y presente, fuerte en su capacidad normativa y regulatoria y decidido para asociarse con particulares para lograr resultados empresariales socialmente útiles. Esa es la gran interrogante que pone sobre la mesa Gustavo Petro con sus decisiones que levantan ampolla. No es un debate académico. Tiene que ver con la vida diaria y el futuro de la gente y de salir bien, el experimento puede resultar interesante para las demás ciudades de Colombia.

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