La caverna

Noviembre 12, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Surgen voces retardatarias, como si salieran de las cavernas mismas, entre la clase política, pero que probablemente interpretan a un sector de los colombianos. Son voces que van en contravía del espíritu de la Constitución de 1991 que buscaba, desde su espíritu mismo, reivindicar y hacer respetar los derechos individuales, los derechos ciudadanos. La primera declaración pública del recién nombrado presidente del Directorio Conservador, el caucano José Darío Salazar, fue el anuncio de una reforma constitucional para prohibir el aborto, sin importar la circunstancia. Coincide con la campaña del ex candidato presidencial José Galat, quien con una furia similar a la de los inquisidores, vociferaba en forma castigadora de las mujeres que se atrevieran a tomar una decisión en ese sentido. Salazar hablaba en tono persecutorio, sintiéndose con el derecho de colocarse en los zapatos de las mujeres, como si decisiones que competen a lo más íntimo del ser humano pudieran legislarse. Y tan olímpicamente. Como sucede con el tema de la eutanasia. No hay nada más íntimo y privado que el momento de la muerte. Y por tanto la decisión sobre ese instante último de la existencia debe ser autónoma, personal y profundamente respetable. Y más cuando es el paciente, enfrentado al final irremediable de su vida y la ciencia ha agotado sus recursos, quien expresa su última voluntad sobre la manera como quiere enfrentar lo inevitable.No todos los seres humanos tienen el coraje y la lucidez para pensar serenamente sobre su muerte. Y mucho menos el valor para expresar la decisión de formalizar sus intenciones, como lo posibilita la Fundación Derecho a Morir Dignamente, dejando por escrito instrucciones a la familia y a los médicos para que no insistan en prolongar artificialmente su vida y evitar un largo e innecesario deterioro y dolor físico. Una práctica civilizada y cada vez más generalizada y que permite expresar una última voluntad de obligatorio cumplimiento por médicos y parientes.A pesar de los avances que se habían logrado con los legisladores de la Comisión Primera del Senado, que consiguieron dar vía libre a la reglamentación de la eutanasia como un derecho al que podría acceder libremente cualquier persona, como resultado de un camino abierto por Carlos Gaviria, desde hace once años cuando como magistrado logró su despenalización en la Corte Constitucional, aún no es una realidad. Muchos médicos han actuado en consecuencia con el fallo y con respeto y consideración por los enfermos terminales han evitado un sufrimiento mayor, facilitando con sedantes un final de la existencia apacible y sin traumatismos, al que todo el mundo debería tener derecho. Derechos que corresponden a los fueros íntimos de los seres humanos, como sucede también con las opciones sexuales. Algo se ha avanzado en el derecho de las parejas gay quienes pueden formalizar notarialmente su unión pero aún se está lejos del respeto que deben obtener de la sociedad y la posibilidad de casarse libremente, derecho que nuevamente la Corte Constitucional está a punto de legitimar.Las voces que salen de lo más profundo de la caverna empiezan a tener un peligroso eco en el procurador Alejandro Ordóñez, quien está decidido a meterse con su fanatismo y hacer uso de normas y leyes en el fuero interno de los colombianos.

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