La aventura digital

Octubre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

A mediados de siglo pasado la moda era fundar periódicos impresos. Así nacieron todos los que han sobrevivido y durante décadas han construido la información y marcado la opinión del país. Grupos de amigos se reunieron en Barranquilla, Medellín y Cali para darle vida a El Heraldo, El Colombiano y El País, por ejemplo. Hoy la realidad es distinta: la WEB es el medio. En ésta se puede producir información, circular datos, compartir amigos, universalizar el conocimiento y, obviamente, construir proyectos periodísticos, como el que acabamos de iniciar un grupo de colegas, bajo mi dirección, y apoyados empresarialmente por Adriana Bernal. La revista digital www.kienyke.com que busca mostrar a través de reportajes y crónicas el lado humano de la información.Ya había descubierto el encanto y la potencia de facebook. Entré en éste, con cierto escepticismo y desconfianza por ser un medio de contacto social propio de las nuevas generaciones, en el que uno no deja de sentirse intruso, porque no nos pertenece. Quería comprobar su efectividad en una tarea amable: ubicar viejos amigos de los tiempos, ya lejanos, del colegio en Cali. Y ¡oh sorpresa! Tengo más de 1.000 amigos rescatados del olvido, del pasado, de afectos adormecidos, del colegio, de la universidad, de viejos oficios, de amigos que estaban literalmente perdidos en distintos lugares del mundo. Cada uno resurge con su historia de vida, carpetas que se abren con las fotos familiares, contando de paseos y de viajes, de experiencias. Imágenes signadas por el trazo del tiempo. El ejercicio es tan fascinante que el tiempo de la vida no alcanzaría, imposible restablecer contactos para volver a compartir con tantas personas queridas, conocidas en el trasegar de los años, dispersas por el mundo, sino fuera por esta impresionante herramienta tecnológica.Entiendo ahora el significado de las largas horas de niños, adolescentes y jóvenes frente a las pantallas de sus computadores, buscando compañía en facebook. Buena compañía para quienes crecen solitarios, en familias de uno o dos hijos, con papás ocupados y ausentes, sin vida de barrio o vecindario, en las grandes urbes de este mundo globalizado e impersonal que aísla en medio de las multitudes. Los tertuliaderos y los cafés de antes son sustituidos por los chats nacidos del encuentro virtual que ambienta debates y discusiones.El poder de convocatoria, a otro nivel, es enorme. Su capacidad de movilizar alrededor de intereses y causas comunes, como ocurrió en febrero del 2008, cuando el entusiasmo y la convicción de dos muchachos con un mensaje simple, “Un millón de voces contra las Farc”, hicieron reaccionar al país, logrando que 4 millones de personas salieran a la calle en 193 ciudades del mundo y abrieran la puerta a la liberación de los secuestrados. Igual sucedió con la Ola Verde de Antanas Mockus y la elección presidencial de Barack Obama. La fuerza de las redes sociales en sólo cinco años es abrumadora, con cerca de 350 millones de personas en el mundo interactuando en facebook. Todas movidas por un único afán: estar conectadas. La obsesión del Siglo XXI. Así que abusando de este espacio, invito a mis queridos lectores a escribir www.kienyke.com y descubrir el placer de saber más.

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