La angustia de ‘Timochenko’

Mayo 25, 2017 - 11:55 p.m. Por: María Elvira Bonilla

Las resistencias que subsisten entre un amplio sector de la población frente a la reintegración de los guerrilleros de las Farc a la vida civil, amerita insistir en escuchar su punto de vista para mirar la situación con más realismo y menos prevención. Por esto encuentro relevante tomar en consideración la última y angustiada carta de ‘Timochenko’ al presidente Santos. Impresiona el tono, que no es de reclamo recurrente; se sitúa en el lugar de los guerrilleros de base, quienes ya están entregando las armas a la ONU, y llevarán el mayor peso de las dificultades, enfrentados a duros obstáculos para emprender el camino hacia sus nuevas vidas. Pienso como la Nobel rusa Svetlana Alexiévich, que en la guerra hay seres humanos, y quizás esa certeza permite mirar los hechos con menos prejuicios.

Dice Timochenko: “Las Farc en su conjunto, nos hallamos en el proceso de dejación definitiva de las armas, se sabe bien que el próximo año ya no habrá campamentos, ni vida militar, ni convivencia guerrillera, que los homenajes y recordaciones tendrán lugar quizás dónde y en qué condiciones. Ya no será como guerrillas.

Nadie puede decir sin rayar con la mentira y la calumnia, que hemos faltado de algún modo a nuestros compromisos. Pese a ello, sentimos llegar tiempos de incertidumbre. El gobierno nacional cumple demasiado lentamente su palabra. Los otros poderes titubean o actúan de modo sospechoso en relación con lo acordado.

Esta semana fuimos informados desde Nariño, de la dejada a disposición de funcionarios de la ONU, de la primera caleta de armas. 140 armas largas dentro de las que se incluían ametralladoras punto 50 y M60, lanzadores MGL y cerca de 50 morteros antiaéreos(…). El material fue extraído de la vereda La Variante(…). Se comprende la tristeza con la que los guerrilleros encargados de esa tarea la llevaron a cabo, varios lloraron como niños.

Quizás lo más importante de la faena haya sido la comprobación directa, por parte de la ONU, la presencia paramilitar en la zona. Con el nombre de Nuevas Guerrillas Unidas del Pacífico, al mando de un tal David, las bandas armadas se crecieron repentinamente, tomándose todos los ríos de la frontera con Ecuador, en un plan a todas luces muy bien diseñado. (…) Ya es normal verlos pasearse de civil muy cerca a los campamentos de las zonas, ofertando pagar 10 millones a cada guerrillero que se pase a trabajar con ellos. La zozobra de los habitantes de las zonas rurales es enorme.

La gente que integra estos grupos tiene en promedio unos veinte años de edad, está bien uniformada y porta fusiles nuevos. Le dice a los campesinos en las reuniones a las que los citan que no tienen por qué preocuparse, que no están contra el proceso de paz ni la salida de las Farc de la región, que no van a cobrarles impuestos. Pero que se quedarán allí y tomarán el control de todas las actividades. Es obvio que andan tras los cultivos de uso ilícito y el negocio de las drogas. Un despliegue semejante resulta inexplicable sin la colaboración de autoridades militares”.

Razón tienen las Farc en sentir incertidumbre. Juan Manuel Santos firmó la paz como presidente de todos los colombianos. El Estado tiene que copar las zonas que abandona las Farc y proteger a la gente. Y sobra decir: los Acuerdos son para cumplirlos.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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