Investigar, informar o callar

Noviembre 04, 2016 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Nuevas revelaciones del FBI sobre el manejo irregular -por no decir ilegal- que hizo Hilary Clinton cuando se desempeñaba como Secretaria de Estado, tienen tambaleando su aspiración a la Presidencia de Estados Unidos. Desde que reventó la noticia ha perdido 12 puntos de favorabilidad en las encuestas colocando a su rival Donald Trump con una ventaja del 1% que equivale a un empate técnico. Este hecho abrió nuevamente el debate: ¿Debió guardar el FBI su investigación para no interferir en la campaña electoral y esperar para publicarlo? ¿O era obligación de la central de inteligencia cumplir con la misión y revelar los hechos sin considerar las consecuencias posteriores?Los mismos interrogantes que se le plantean a los medios de comunicación a la hora de revelar informaciones comprometedoras cuando se atreven a informar hechos que pueden alterar dinámicas de poder político o económico. La misión de las entidades dedicadas a investigar es investigar y la de los medios es informar de manera responsable sin colocar sobre la balanza los efectos de aquello que se destape. Lo cuestionable es el comportamiento de las personas y no que se sepa de este, con lo cual el tapen tapen es un pésimo consejero. Para los electores norteamericanos es importante saber por quién van a votar y cuáles han sido sus actuaciones en el pasado trátese de la señora Clinton o del amenazante y desbocado Donald Trump.Una de las personas que ha llevado esta convicción al límite es Julian Assenge cuya apuesta por la libertad de información ha sido total. Su trabajo con los wikileaks que le ha costado una persecución judicial que de no ser por el gobierno de Rafael Correa que lo acogió en la embajada en Londres en donde el australiano está refugiado en una estrecha habitación desde el 19 de junio de 2012, estaría preso en alguna cárcel del mundo. Pero Assange es un hueso duro de roer.Últimamente wikileaks publicó otros documentos sobre polémicas actuaciones de la señora Clinton en su rol de canciller. Y trataron de atajarlo al más alto nivel. Con la misma arrogancia que suelen tener quienes ostentan el creerse con el poder para manejar a todo el mundo, el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, sin pudor alguno abordó al presidente Correa en Cartagena donde ambos asistían a la firma del Acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc el pasado 27 de septiembre, para pedirle que intercediera con Julian Assenge para que wikileak se abstuviera de publicar nuevos textos reservados de la candidata demócrata, esta vez en temas relacionados con Latinoamérica y el proceso de paz en Colombia. Identificando el lado débil de Assenge, en manos de la voluntad diplomática del gobierno ecuatoriano, creyeron que lograban detenerlo. Olvida que hay personas que fieles a sus principios y convicciones asumen riesgos y sacrifican todo con tal de no traicionarlos.Julian Assange es uno de estos escasos personajes, quien además sabe del poder de la nueva variable de estos tiempos: el internet. Cualquier información, reservada o no, puede convertirse en una bomba atómica imparable una vez entra a la web y que cualquier ciudadano puede ser el emisor. Se la juegan, en un esfuerzo colectivo y social por destapar la verdad para combatir las trampas y las mentiras que rodean el poder. Sin duda, lo peor es callar.

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