Habemus fiscal

Habemus fiscal

Julio 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Siete señores han pasado por este cargo, desde que fue creado por la Constitución de 1991. Mucha corbata, mucho pantalón, mucho micrófono y mucho ruido en casi veinte años. Pero ninguno de ellos permanece en la memoria, amén de lo que hayan hecho.Logros que forman parte de los informes de gestión con los que cada funcionario concluye su labor. Los recuerdos de los funcionarios públicos siempre terminan asociados al talante, a la actitud, a la postura frente a las distintas situaciones, y la verdad ningún se recuerda por su claridad y vehemencia, como ocurre hoy con Vivianne Morales que en menos de un año ha marcado un punto de inflexión.La fiscal Morales le ha dado sopa y seco a sus antecesores. Se ha vuelto referencia de rectitud, solidez académica, disciplina y rigor. Una mujer que trasmite convicción y la certeza de que no se dejará transar por un plato de lentejas.Su estreno en las dos audiencias públicas, la de Bernardo Moreno y la de Andrés Felipe Arias, un ejercicio al que nunca debieron someterse sus antecesores, la crecieron, independiente de las decisiones que hayan tomado los respectivos magistrados-jueces. Ahora sigue su prueba de fuego en la sustentación que debe hacer de los delitos que le ha imputado a sus acusados.La fiscalía nació con pecados capitales. Empezó con Gustavo De Greif, quien salió del cargo con las canas pintadas de colorado entre escándalos de negociaciones turbias con narcos de primer y segundo orden. Le siguió Alfonso Valdivieso, una figura ensombrecida por el temple de su vicefiscal Adolfo Salamanca quien manejó en la práctica los hilos penales del llamado proceso 8.000 cuando se destaparon y se lograron judicializar por primera vez los vínculos de los políticos con el narcotráfico. Valdivieso se retiró, tentando por el prestigio del cargo, para aspirar fallidamente a la Presidencia de la República pero terminó adhiriendo a la candidatura de Andrés Pastrana.El liberal Alfonso Gómez Méndez dio las primeras puntadas frente al paramilitarismo y señaló excesos de algunos militares fortaleciendo el tema de derechos humanos, un esfuerzo que enterró sin pudor Luis Camilo Osorio.Osorio le dio cristiana sepultura a las unidades de derechos humanos y a muchas investigaciones por masacres que terminaron engavetadas en un momento de urgencia judicial por el crecimiento del paramilitarismo y la guerrilla en el país. Osorio dejó el cargo para entregarse al olvido diplomático en México de donde recién llega.Igual que su sucesor Mario Iguarán, de ingrata recordación, quien prefirió resucitar casos históricos como el magnicidio de Luis Carlos Galán antes que afrontar las masacres paramilitares y la crisis humanitaria en un momento en que el país reclamaba justicia. Los rumores frente al manejo de procesos de narcotráfico y paramilitarismo alrededor del nombre de Iguarán son innumerables. Ya le llegara su momento para responder. La interinidad de la Fiscalía en cabeza de Guillermo Mendoza Diago sobresalió como toda interinidad, por ambigua y gris.De la crisis salió el inesperado nombramiento de Vivianne Morales, quien junto a la Corte Suprema de justicia, tan vapuleada por el anterior presidente, han mostrado razones para volver a creer en la justicia.

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