Esclavitud narcisista

Noviembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Por qué no te callas, la famosa frase que acuñó el Rey de España, se le podría aplicar a Álvaro Uribe ex presidente. Impresiona su incapacidad para permanecer en reposo y aceptar que el mundo puede avanzar sin él. No han pasado 100 días desde que abandonó la Casa de Nariño y no ha tenido un momento de reflexión, de autocrítica personal como ser humano y como gobernante. Uribe no se detiene. Viaja de un lado por otro y habla a través de su twitter, como si fuera un micrófono andante, de manera incontinente. Escribe frases, pequeños editoriales con las restricciones de los 140 caracteres que le impone un canal como twitter, en las que opina sobre lo divino y lo humano. Sale en defensa propia, ataca. El twitter es un medio perfecto para las personalidades narcisistas, aquellas que consideran que todas sus opiniones, comentarios y puntos de vista son tan importantes que amerita volverlos públicos. Es la tribuna perfecta para decirse permanentemente, ya no frente al espejo, sino delante de la campaña del computador: Yo existo. Ténganme en cuenta. Aquí va la diatriba o la gran idea. Por favor no me dejen de lado.Twitter es sin duda el canal perfecto para una personalidad como la de Uribe, que está convencido que el mundo no funciona sin su presencia, agobiante e invasiva. Pueden no ser más que un centenar los estudiantes que protestan y no quieren su presencia en las aulas de Georgetown, pero es significativa si se piensa en el escenario del alma máter de los jesuitas. Adiós Uribe, le dicen en todos los tonos, por donde viaja… Un adiós vociferante, que resulta increíble que no lo registre, y siga tan campante, como si nada. Sabíamos de su autoritarismo, de su carácter obsesivo, pero no de sus marcados rasgos mesiánicos que se empiezan a revelar con tanta fuerza, y de los que sin duda debe ser esclavo. Una presión diría que sin duda lo impulsa a actuar para existir… Qué debo hacer cada día para que los colombianos, o simplemente los otros, me tengan presente. No me olviden. Se explica ahora mejor por qué la última película que vio Álvaro Uribe fue ‘El Llanero solitario’, y el porqué la ausencia de paz para disfrutar de una buena novela. Son seres humanos que no conciben la vida sin auditorio.Contrasta esta actitud de exposición permanente con la prudencia de personajes como la juez María Stella Jara y la fiscal Ángela Buitrago, a quienes la valentía de haber desenterrado la investigación sobre los hechos del Palacio de Justicia les ha salido cara. Jara está exiliada y la Buitrago perdió su puesto en la Fiscalía. Después de 25 años, la fiscal Buitrago se ocupó de los sobrevivientes, aquellas personas que salieron vivas de ese infierno de caos y de muerte que fue la toma demencial del Palacio de Justicia por el M-19. En un expediente de 350 folios demostraron que quienes salían con vida iniciaban una nueva tragedia: demostrar, bajo la presión de las armas y la sospecha, su inocencia. Once de los que terminaron en la Escuela de Caballería, comandada por el coronel Plazas Vega, desaparecieron. Esa es la acusación que recae sobre él.Los narcisos hacen ruido, los seres discretos, suelen dejar huella.

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