¿Entre paras y narcos?

¿Entre paras y narcos?

Julio 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Con la detención de la senadora Dilian Francisca Toro, son ya once los presidentes del Senado que han terminado en líos judiciales o en la cárcel. Para no ir demasiado lejos, desde el cambio de siglo, solo un presidente de esa corporación, ha podido terminar su año como cabeza del poder legislativo, limpio, exento de problemas penales o disciplinarios, que en algunos casos han derivado en condenas graves: la vallecaucana Claudia Blum de Barberi.Vale la pena hacer el recuento, en orden cronológico, como un simple ejercicio para enfrentar la frágil memoria colombiana. La mayoría de estos parlamentarios forma parte del grupo señalado de haber tenido relaciones con los jefes paramilitares en sus regiones con el propósito de lograr beneficios electorales. La llamada parapolítica. En 1999, el presidente del Senado fue el samario Miguel Pinedo Vidal, quien está detenido en la cárcel La Picota por sus presuntos vínculos con el jefe paramilitar Hernán Giraldo. La legislatura de este siglo comenzó con Mario Uribe, quien fue condenado a siete años de prisión. Le siguió Carlos García Orjuela quien fue investigado y detenido durante 14 meses por presuntos nexos con paramilitares del Tolima, aunque posteriormente fue exonerado por la propia Corte.A Luis Alfredo Ramos lo tiene enredado una reunión con los jefes paramilitares Ernesto Báez y Julián Bolívar. Al actual ministro de vivienda Germán Vargas Lleras, la Corte Suprema le abrió investigación preliminar por presuntos vínculos con el paramilitarismo del Casanare. El conservador Luis Humberto Gómez Gallo se encuentra detenido en La Picota. En el 2006, Dilian Francisca Toro como presidente del Congreso estaba en el curubito del poder y fue la encargada de tomarle el juramento al presidente Álvaro Uribe, cuando empezaron las indagaciones sobre su patrimonio: cinco años después empieza a descubrirse que la emperatriz política del Valle del Cauca, podría haber realizado negocios de lavado de activos con presuntos narcotraficantes. La Corte también la investiga por posibles vínculos con paramilitares del Valle.Nancy Patricia Gutiérrez también tiene investigación preliminar por sus presuntos nexos con John Freddy Gallo, ‘el Pájaro’, jefe paramilitar de Cundinamarca. El conservador Hernán Andrade, está señalado de ser uno de los congresistas comprometidos en una red de corrupción en la Dirección Nacional de Estupefacientes. Javier Cáceres, quien se hizo conocer por sus sonoros debates contra la corrupción, ha terminado enredado con el paramilitar Juancho Dique y paga cárcel en La Picota. Armando Benedetti tiene indagación preliminar por la misma causa y los líos judiciales de Juan Manuel Corzo también son con el paramilitarismo de Norte de Santander. Este lamentable historial confirma por qué el Congreso es la institución más desprestigiada del país y siembra de desesperanza la política, que finalmente, es la única práctica democrática capaz de realizar las grandes transformaciones sociales. Tanta complicidad con la ilegalidad con fines electorales reafirma que los cambios en Colombia jamás pasaran por el edificio del Capitolio.

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