Entre lo elitista y lo popular

Noviembre 15, 2013 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Un falso dilema ronda la cultura y las prioridades de financiación desde el Estado: ¿La cultura elitista o la cultura popular? Es una disyuntiva además de falaz, equívoca y destructiva porque está construida sobre unas suposiciones falsas que la realidad se ha encargado de destruir: que lo popular es vulgar y masivo, mientras que lo elitista es selectivo, refinado y excluyente. Que lo popular es simple y elemental y lo culto complejo, accesible y descifrable, solo para unos pocos privilegiados. Ni lo uno ni lo otro. Prejuicios mandados a recoger que la pasada Bienal Internacional de Danza dejó sin piso nuevamente. Fueron siete días de una programación de primer nivel. Escenarios llenos con público de todas las condiciones sociales, raciales y de edades. Gente a quienes probablemente la salsa les llega como ritmo y los invita a bailar, pero que no por ello dejan de apreciar ni disfrutar otros mundos, otras danzas, como se llamaba la Bienal cuyo propósito era precisamente traer a Cali montajes de calidad no solo para el disfrute de los asistentes sino para abrir horizontes, romper barreras y enriquecer el trabajo que cotidianamente muchos grupos de baile hacen en la ciudad. Una inversión más que justificada. Como ocurre con otras grandes convocatorias que tienen espacio en el país. Así sucede con el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, una muestra de lo mejor de las mejores compañías del mundo en distintos idiomas, que también se realiza bianualmente con el apoyo del gobierno y del sector privado, como se intentará hacer nuevamente dentro de dos años con la Bienal de Danza en Cali. Y también con el Hay Festival de Cartagena que es el espectáculo de la palabra alrededor de la literatura donde escritores, editores y buenos lectores se reunen a conversar, a ventilar las últimas producciones artísticas de Colombia y otros países. Igual ocurre con el Encuentro Internacional de Poesía de Medellín, que este año tendrá a China como país invitado con diez poetas que expresarán sus sentimientos, emociones y pensamiento con esa extraña combinación de sonidos guturales y agudos que conforman en lejano mandarín. Junto a ellos poetas criollos y de distintos países recitando o leyendo poemas en los parques y espacios al aire libre de Medellín, en un ejercicio masivo que contradice las tesis de quienes han condenado la poesía a su desaparición. Pero de eso se trata y no hay nada como la cultura para tender puentes, para crear vasos comunicantes, acercar mundos y armonizar en medio de la diferencia. La manera más sutil y profunda de comunicarse los seres humanos en un lenguaje tan personal como universal. Los de la Bienal fueron días gratos de encuentro que le permitieron al público caleño ponerse al día con lo que está ocurriendo a nivel de la danza contemporánea en el mundo. La majestuosa Missa Brevis interpretada por el grupo de José Limón y el Tao Dance Theater una creación en la que 5 bailarines chinos construyen un rizoma humano que se desplaza lentamente, en silencio o al son de unos sonidos graves, tuvieron una contundencia estética y musical difícil de olvidar. Siete días de disfrute, pero también de confirmación de que a Cali se respira un aire nuevo.

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