El Valle en la mesa del poker

Abril 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

En política todo se pacta. No importa la suerte de los pueblos, ni de las regiones, ni de los propósitos. Y en este juego de intereses entró el futuro político del Valle del Cauca. Con la suspensión del gobernador Héctor Fabio Useche, elegido por el movimiento MIO (Movimiento de Inclusión y Oportunidades), el engendro regional hijo del PIN, concebido por los Juan Carlos -Martínez y Abadía-, se abrió la disputa por la vacante de la Gobernación del Departamento. Inicialmente el entonces ministro del interior Germán Vargas Lleras encargó a su alfil Aurelio Iragorri para que tomara las riendas del Departamento. Sin embargo, el fallo del Consejo de Estado que invalidó el encargo que en su momento se le hizo a Francisco José Lourido por no ser del mismo grupo político del destituido Juan Carlos Abadía, llevó al Gobierno Nacional a reconsiderar el nombramiento provisional de Iragorri para evitar incurrir en el mismo error. Así las cosas, los dirigentes del MIO se hicieron sentir y reclamaron su derecho en la sucesión del Valle. Procedieron a presentar su terna, de la que se sabe el escogido será William Rodríguez, hombre cercano al ex senador Martínez, un ex concejal de Palmira, que se hundió en su aspiración a la Alcaldía de esa ciudad y que Useche nombró en el puesto clave de la gerencia de la Fábrica de Licores del Valle.Todo estaría dado para que se convocara en menos de 60 días a elecciones atípicas para que los vallecaucanos designen el nuevo mandatario. Sin embargo, el Gobierno Nacional accedió, bajo la presión política parlamentaria, a mantener a Rodríguez en el cargo hasta septiembre, con lo cual le dejaría una buen margen de ventaja al grupo del ex senador Martínez -quien actúa con soltura desde su prisión domiciliaria en Menga- para moverse, desde el poder de la Gobernación, para intentar imponer en las urnas el sucesor de Useche.La suerte de la región entró a formar parte de la mesa de poker, de apuestas y cañazos, en la que pesa con fuerza el poder de un Presidente para quien cada día importa más el cálculo político. Es evidente su afán por mantener engrasada la maquinaria de la Unidad Nacional con la cual aspira a tramitar a toda velocidad leyes, con las cuales cree falazmente, como la última, la de vivienda para los más pobres de los pobres, que logrará remontar la caída de su favorabilidad en las encuestas, que va cuesta abajo. Menuda tarea le tocará al nuevo ministro del Interior, nuestro coterráneo Federico Renjifo quien conoce mejor que nadie esta compleja realidad. Porque lo triste es que en medio de este juego de ases debajo de la manga y apuestas a la tapada, el Valle del Cauca completaría tres gobernadores en tres meses y medio en medio de su insuperable inestabilidad política. Un departamento clave y muy especialmente en el nuevo escenario económico, con Buenaventura como uno de los puertos ejes del TLC, pero que no logra encausarse políticamente, incapaz de renovar liderazgos regionales. Una postración que se remonta a los tiempos del vendaval del Proceso 8.000 y la toma del sector público por la mafia y todos sus derivados. Signado por la fatalidad de un destino del que parece estar lejos de poder escapar.

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