El silencio de los fusiles

Enero 27, 2017 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Esta vez el Hay Festival, la cita de cada enero en Cartagena, se inició con el documental El silencio de los fusiles, de la periodista Natalia Orozco quien le entra con la cámara y las voces al esfuerzo que recién concluye por ponerle fin a 50 años de confrontación armada, con la firma de la paz entre el gobierno Santos y la guerrilla de las Farc. El de Natalia fue un esfuerzo de cuatro años de inmersión con tenacidad y persistencia, de paciencia, de terquedad, de búsqueda de verdad detrás de la retórica y la hojarasca de los discursos oficiales de lado y lado hasta lograr un relato intenso en la voz de sus protagonistas y el apoyo de imágenes de archivo que están ahí en la memoria pero que toman forma y vida cuando se articulan en una narración que no se detiene. El silencio de los fusiles logra dar una mirada comprehensiva del difícil proceso de paz que logró finalmente silenciar los fusiles y que se mantuvo, equivocadamente, como un ejercicio clandestino en La Habana cuyas piezas Natalia finalmente logra ensamblar en un ajustado rompecabezas. Se involucra de frente y sin tapujos para, desde una perspectiva personal, mostrar aquello que tantos de su generación vieron a la distancia, con el ruido de unos odios viscerales difíciles de descifrar; una generación que creció en un país atemorizado, acorralado por la desconfianza, acostumbrado a los duelos y los entierros; con el secuestro y las ‘vacunas’ como tema de conversación en medio de una indolencia arrolladora que anestesió a todos. El documental logra sacudir a los espectadores y de allí tal vez el silencio de la sala al final de la proyección, cuando ante la posibilidad de preguntar, mejor no se dijo nada. Tal vez había llegado la hora de reflexionar y no de preguntar. Como se repetirá si Cine Colombia se decide a proyectarla en los teatros del país. Se trata de una coproducción de RCN Televisión y Arte-París que aún no tiene claro su circuito de distribución en salas y aunque va a abrir el Festival de cine de Cartagena, muy seguramente no pasará el rasero comercial porque no está hecho para entretener y al final incomoda porque no es complaciente ni con las Farc ni con el gobierno ni con la oposición Uribista, y despeja incógnitas que resultaba mejor mantener sepultadas por la amnesia. El plato fuerte del Hay Festival será el cubano Leonardo Padura quien ya estuvo en Cali invitado al festival de las letras Oiga, mire, Lea, que sin tanto aspaviento convoca anualmente, cada septiembre a grandes plumas como ocurrió el año pasado. Tanto en Cali como en Cartagena son cientos los que se congregan alrededor de la literatura a escuchar, a asombrarse con la capacidad de autores y creadores de construir personajes, narrar y evocar, para hacer volar la imaginación pero también para conmover con esa capacidad única para colocar al lector frente a sí mismo, como si las palabras fueran cinceles capaces de desnudar la condición humana. Ficción, reflexión, goce, pensamiento y realidad estarán presentes en el Hay Festival. Natalia Orozco está entre quienes deciden lidiar con esta última, la realidad en toda su complejidad. Y lo cierto es que finalmente consigue aquello que es el esfuerzo de un buen periodista o en este caso un documentalista: ayudar a comprender.Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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