El estadio del Alcalde

El estadio del Alcalde

Septiembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

La polémica alrededor de los daños del estadio Pascual Guerrero por su utilización en el multitudinario Festival Petronio encierra un debate más de fondo: una visión de ciudad.El alcalde Jorge Iván Ospina defiende que un estadio que costó $80.000 millones, de las cuales una parte importante, $13.000 millones salieron del presupuesto de la ciudad, tiene que ser un escenario multipropósito para ser aprovechado por toda la gente, mientras los periodistas deportivos insisten en que éste debía ser convertido en el templo del fútbol. Y punto. Jorge Iván Ospina ha defendido como ningún otro alcalde del país el peso y la importancia que la cultura, y la cultura popular tienen en una sociedad. En la construcción de lazos sociales. Y ha sido consecuente. Por esto en el diseño del Pascual Guerrero se incluyó una zona de alimentación y elementos modernos para cubrir la gramilla y la pista atlética de manera que cuando se utiliza para conciertos no se vea afectado.Más que las megaobras, el alcalde va a ser recordado por su apuesta a las expresiones culturales raizales como son la música del Pacífico y la salsa. Si, la salsa. Haber logrado darle vida y recuperar la identidad perdida de unos sectores golpeados y pobres, llegados de los pueblos distantes del litoral y las montañas, desarraigados, será la impronta que dejará Ospina. Por haber logrado hacer de la música y el baile el vaso comunicante, el canal de comunicación entre la gente de todos los estratos sociales. Con una gran sensibilidad para entender el alma de ese crisol de culturas que se reúnen en Cali, Ospina ha conseguido con la fiesta lo que no ha podido lograr la política: superar la polarización y el resentimiento. Reinventar una identidad perdida, capaz de reconstruir puentes rotos y curar heridas. Unas claves que encontró sin duda sobre la marcha y que ninguno de los candidatos a la Alcaldía ha descifrado con audacia y creatividad. Claves donde estaría el secreto para sacudir la campaña y sacarla del soponcio y de la guerra de los golpes bajos en que se encuentra sumida.Por eso su pelea no sólo ha sido contra una parte de la opinión pública y la influyente prensa deportiva, sino contra organismos de control como la Procuraduría que le tienen la lupa puesta encima. Está finalmente defendiendo tres años de esfuerzos e inversión para permitir que la gente de la barriada, los marginales, pueda acceder también a algo que les pertenece: la música y el baile. Intangibles que excepcionalmente los gobernantes identifican pero que a Ospina le ha significado una popularidad que nunca lo ha abandonado durante toda su gobierno. Allí está la clave del por qué se le metió con tanto entusiasmo a la ampliación del estadio para que pudiera recibir a las 75.000 personas que lo colmaron a lo largo de los tres días del Petronio, cosa que no ocurrió en los partidos de las eliminatorias de la copa Sub20 de fútbol para los que fue remodelado. En el día de ayer el Alcalde se batió sin titubeos frente a los medios capitalinos, ajenos y distantes de las realidades regionales que insistían en los daños ocasionados por el Petronio. Se quedó solo defendiendo su estadio, el estadio de los dos millones de caleños y no sólo el de los hinchas del futbol.

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