De los Locos Lúcidos y otras Especies

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Se cierra el año con una acto demencial impensable hasta para el...

De los Locos Lúcidos y otras Especies

Diciembre 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Se cierra el año con una acto demencial impensable hasta para el guión de una película de terror: la matanza de 134 personas, la mayoría niños y adolescentes en un colegio de Pakistán. Una acción que no resulta excepcional sino que forma parte de ese mosaico de violencia y dolor con el que se nos bombardea a diario. Quienes cometen estos crímenes así como los fanáticos del Estado Islámico son unos mesiánicos, iluminados, con la misión de salvar a la humanidad. Pero ellos, como muchos otros se confunden entre los millones que andan por el mundo tranquilamente haciéndose pasar como seres normales que logran incluso generar admiración, reconocimiento e incluso construir liderazgos. Pero están también los que sin manifestarse violentamente actúan como figuras opresoras capaces de humillar a los subalternos, de imponer sus ideas y propósitos a cualquier costa, de perseguir a sus contradictores y de liquidarlos con normas, reglamentos y recursos disciplinarios. Personajes todos inflados de inflados de vanidades y auto afirmación, aturdidos de ambición, capaces de inducir a graves errores. Son los locos lúcidos a los que se refiere con agudeza y precisión el psiquiatra Carlos Climent en su libro ‘La locura lúcida’. Peligrosos como ninguno porque fungen de normales. Andan por ahí en la calle, dan ordenes, tomas decisiones en las oficinas, en la casa, interactúan. Las descripciones que hace Climent de los distintos comportamientos producen miedo. Un miedo que termina acentuado por la batería de preguntas que plantea al final de cada uno de los capítulos que logran su propósito: demostrar que los horrores, los abusos, los absurdos, los atropellos, las arbitrariedades que se ven cada dia en lo micro y en lo macro, en lo cotidiano y en lo global, son el resultado de una sociedad atrapada por la locura lúcida. Antisocial: “Contrario a la sociedad, al orden social”, es la definición de la Academia de la lengua de la que parte Climent para iniciar el recorrido de casos y conductas presentes en la vida diaria, en la laboral, en la afectiva y a que ha logrado identificar gracias a su trabajo clínico y de investigación de toda una vida. Los políticos y su manera de ejercer son un tema clave de reflexión en el libro. Porque en muchos casos su comportamiento es antisocial, dirigido a favorecerse a sí mismos en contravía a los intereses de la sociedad. Es antisocial la manera como direccionan los recursos públicos en beneficio propio; la forma como desorientan a las comunidades y los errores a que inducen con sus liderazgos equivocados. Climent demuestra en su libro la disfuncionalidad mental que hay detrás de aquellos con los que se inevitablemente se convive contidianamente: los avivatos, los abusivos, los mala paga, los ventajistas, los ladronzuelos de supermercado, los que se saltan el turno en la cola, los conductores ebrios, los empresarios codiciosos que violan las reglas para enriquecerse, los mentirosos, los impostores, los cínicos. Los seductores y narcisistas, todos ellos camuflados de una normalidad pasmosa pero que a la larga son un peligro social. Climent es inclemente con la realidad psíquica que describe pero logra con ‘La locura lúcida’ algo fundamental: ayudar a identificarlos para defenderse de ellos.

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