De delfines y otros bichos

Octubre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Nada produce más rabia al ciudadano de a pie que los privilegios. Ver al congresista o al funcionario entrar a los estadios o el auditorio sin hacer cola; soportar al personaje a quien los moto-escoltas le bloquean el tráfico para que pueda transitar sin dificultad a costa de la incomodidad de los demás; los pasajeros que consiguen hacerse acomodar en el vuelo brincándose la lista de espera; quienes consiguen los puestos y también los ascensos a punta de recomendaciones y de intrigas; aquellos que logran el trámite de la pensión en tiempo récord atropellando las esperas de miles de colombianos que las reclaman justamente; quienes reclaman la atención por encima de pacientes que esperan en las urgencias de los hospitales, en fin son muchos los escenarios en los que desafían las reglas mínimas de equidad y de juego limpio para construir una convivencia amable. Entre el gran grupo de privilegiados crece y se agiganta una nueva casta: la de los delfines políticos. Saltan a la arena electoral con una ventaja evidente y los papás se encargan de allanarles el camino dentro de los partidos para que ingresen a las listas con las gabelas necesarias para asegurar su elección. Simón Gaviria es el campeón. Alcanza la jefatura del Partido Liberal, sin credenciales gracias a los apoyos de papi, con los que desplaza veteranos dirigentes y se entroniza. El delfín mayor Aurelio Iragorri quien llegó a la política de la mano de su papá el senador del mismo nombre, dio un salto de garrocha inverosímil que lo colocó en un inmerecido Ministerio. Los hermanos Galán se estrenaron galopando en la memoria de su padre. Igual Hernando José Serpa. La dinastía García de Cartagena está decidida a no perder su curul y alistan la llegada del primogénito de Piedad Zucardi y Juan José García, a heredar a la madre detenida. Luz Stella, la hija de Javier Cáceres espera el aval del Cambio Radical para salvar la inversión electoral de otro detenido. Santiago Pastrana calienta motores para llegar al ruedo conservador y un nuevo Char anuncia también su llegada a preservar el fortín familiar en Barranquilla. La lista es larga. Y los hay en todas las regiones y en todos los partidos, en el establecimiento pero también en la izquierda donde se abren camino el hijo de Piedad Córdoba, el de Lucho Garzón y la hija de Angelino Garzón.Incomodan estos privilegios porque generan desigualdad en la contienda electoral que es el corazón de la democracia. Heredar estructuras electorales construidas a punta de contratos, de nombramientos y de redes de favores constituyen una ventaja y es esta la manera como se forman las nuevas dinastías y castas políticas que siempre han estado presentes en la vida política del país donde los apellidos aún pesan, y mucho. Esta nefasta dinámica nos colocará muy probablemente en un Santos Vs. Santos, dos primos hermanos dobles enfrentados por la Presidencia colombiana, en un país de 50 millones de colombianos. Lidiamos cotidianamente con lagartos y sapos y mucho bicho, pero nada tan odioso como un delfín. Adendum. Motivo vacaciones esta columna no saldrá durante las próximas dos semanas.

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