Clementina, la poderosa

Octubre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

La concejal Clementina Vélez está en todo en Cali donde es un personaje popular. No hay escenario de la ciudad en la que no aparezca esta política con 43 años en el cabildo que busca hacerse reelegir este 25 de octubre, con lo cual completaría su noveno periodo en el Concejo de Cali que preside. Ha sido Diputada del Valle y Representante a la Cámara en dos periodos pero siempre regresa al patio que mejor conoce. De lejos es una profesional del oficio y sin duda debe guardar los mejores secretos de la vida urbana y social de la ciudad, sus gobernantes, los intereses en juego y sobre todo la interacción entre los unos y los otros. Quienes han interactuado con ella, no solo gobernantes sino ciudadanos, reconocen su efectividad, su compromiso por las causas y su entusiasmo; su simpatía. Si, todo eso es cierto, como también el hecho de haber ejercido siempre las prácticas propias de la política tradicional con la lógica del tome y dame. Del clientelismo y los contratos. No es solo ella, como me dijo alguien. Y tampoco es la peor. Ciertamente, pero no es argumento para no mirar con la lupa el poder que ha ido consolidando en sus más de cuarenta años en el escenario público como lo mostró la Fundación Paz y Reconciliación en una detallada investigación publicada en Las2orillas titulada Los tentáculos de Clementina. El trabajo da cuenta de los logros personales en términos de parientes, conocidos colocados y contratos derivados del muñequeo en el que ha estado involucrada producto de su ejercicio en el Concejo que, como todo contra poder, se convierte en una tenaza de chantaje para los gobernantes. El análisis de su caso con detalle es un camino para mostrar la manera como se opera para asegurar poder, influencia y también algunos resultados para las comunidades. Según el informe, Clementina tiene parientes y recomendados colocados en Emcali, en las delegaciones regionales de la Procuraduría, en la Auditoría, en la Secretaría de Vivienda, el Dagma, en Dirección de Desarrollo Administrativo, en la Fábrica de Licores del Valle, además de listado de contratos en ejecución discriminados uno a uno. En una foto de hace pocos días aparece junto a la candidata de la U, Dilian Francisco Toro, de quien es un soporte como lo son decenas de líderes locales que la candidata de la U ha ido sumando en esta recta final de la batalla por la gobernación. Clementina es liberal pero no está con el candidato oficial del partido, Óscar Gamboa. Porque los partidos desaparecieron para darle paso a aquello que los costeños llaman con gracia ‘las manchas’, que no es otra cosa que la melaza electoral que se arma a punta de componentes y de intereses coyunturales y personales para acceder al reparto post-electoral. En la Costa las manchas se diferencian por colores, en el Valle las adhesiones se apuntan.Y es así como el ejercicio primordial de los ciudadanos en una democracia como es el de elegir y ser elegidos se ha ido desdibujando para convertirse en una guachafita en la que personajes como Clementina Vélez terminan reelegidos siempre mangoneando la realidad local al punto de que gobernante que no se pegue a las reglas del tome y dame termina apabullado por el fardo de la frustración.

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