Camino al despeñadero

Agosto 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

El riesgo de que la bajísima popularidad del Presidente Santos, 31% desfavorable en la última encuesta -Pulso Pais-Datexco- golpee el proceso de paz es alto. La gente, que suele ser poco reflexiva, equivocadamente puede votar No al plebiscito para castigar a Santos, cuyo rechazo por una gran mayoría de colombianos es innegable. El Presidente no levanta cabeza y su poquísima favorabilidad, así como la sensación de que el país va por mal camino y que el manejo del proceso de paz con las Farc no ha sido acertado, son una constante. Exactamente eso ocurrió en Gran Bretaña con el Brexit. El primer ministro David Cameron se comprometió con la consulta popular para permanecer o salir de la Unión Europea sin necesidad, casi que para aplacar presiones internas dentro de su partido, el Conservador. Y la cosa le salió mal. No contaba con las condiciones de liderazgo que las circunstancias demandaban ni la fortaleza política para asumir el riesgo. Tercamente echó para adelante. Miles de los ingleses que votaron en favor de la salida de la Unión Europea no midieron las consecuencias y se trató más de un voto emocional en medio de una gran polarización. Quienes buscaban golpear a Cameron, lo lograron pero a costa del futuro de los ingleses todos, sin distingo social ni partidistas colocando la Gran Bretaña en un escenario de incertidumbre, igual que al conjunto de Europa.El paralelo con la realidad colombiana no es arbitrario. Santos se obsesionó innecesariamente con el Plebiscito como mecanismo de refrendación sin sopesar las consecuencias. Según esta misma Encuesta el negativo del Presidente y la desaprobación de la manera como ha conducido los acuerdos de La Habana es el mismo: 68%. La gente no diferencia entre un mal gobierno y la posibilidad, histórica, de lograr una negociación con la guerrilla de las Farc, que trasciende la suerte de Santos. Lo ven como un solo paquete. Y no lo es. La paz no es de Santos pero él la convirtió en su bandera. De tal manera que en el afán de atacar a Santos se vote No en el plebiscito y se le aplique una estocada a un camino necesario para que Colombia se sacuda del lastre de la violencia y logre encontrar soluciones verdaderos problemas del país. La ofensiva del Gobierno para contrarrestar esta ola negativa y buscar el SÍ, es precaria, débil, convencional. Costosísimas campañas publicitarias que suenan a más de lo mismo; poco conmueven. Pero algo peor. Grave error haberle entregado la dirección de la campaña al desgastado César Gaviria y sus alfiles a quienes no se les ocurre otra cosa que buscar armonizar la orquesta de congresistas, gobernadores y clase política que esta con Santos por conveniencia y no por convicción. Por enmermelados. Porque si se examina el pasado de mucho senador y representante que dice estar jugado por la paz lo encontrara manchado de paramilitarismo y atropellos. Grave error el de Santos creer que el SÍ al Plebiscito lo sacarán adelante los políticos, a quienes el país y los 14 millones de jóvenes les tienen medido el aceite; grave error creer que es un asunto de engrasar maquinarias e inversión publicitaria cuando se sabe que se trata de una elección en la que la opinión manda. Inglaterra nos dio la lección y podemos terminar camino al despeñadero sino se rectifica oportunamente. Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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