¡Adelante Hadad!, pero...

Marzo 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

La columna que publiqué la semana pasada generó una polémica que vale la pena compartir y alimentar con argumentos. Nada más valioso, como diría el recién fallecido filósofo Guillermo Hoyos, que pensar en público. Porque creo además que el propósito de un columnista es suscitar la reflexión y el debate, intentar mirar los problemas desde distintos ángulos. El argumento central de mi columna era, si se quiere, más conceptual que otra cosa. Planteaba que la lógica de los resultados cuantitativos como criterio central para evaluar la labor de funcionarios públicos o cualquier empleado con jerarquía sobre otros, puede conducir a excesos y desbordes en el ejercicio de la autoridad, y que en el caso del conflicto colombiano y la presión ejercida sobre los militares para producir bajas produjo los llamados ‘falsos positivos’. Muchos lectores consideraron infortunada la comparación que hice del férreo rigor de los comparendos de los agentes con esta página negra de las Fuerzas Militares. Sería estúpido negar o demeritar la tarea que viene desarrollando Alberto Hadad como secretario de Tránsito, quien en un año ha logrado una transformación en la dinámica urbana de Cali. Las evidencias positivas son múltiples. Para no ir muy lejos, se sabe que las infracciones de tránsito se han reducido mensualmente de 169.000 a 87.000, lo que muestra un cambio de comportamiento ciudadano. Tal como lo reafirma el ingeniero Gilberto Saa en un mensaje que me envió: “No soy el encargado de defender al señor Hadad, pues el cambio en la ciudad ha sido realmente sorprendente. Ya pagué una foto multa por exceso de velocidad y sé de mi hermana que lleva dos cursos en el Tránsito -pedagogía-, pero que reconoce que eso nos conducirá con el tiempo a tener una mejor ciudad,  cuyos ciudadanos incluidos los de a pie,  entiendan que los reglamentos existen y que los ciudadanos estamos obligados a obedecerlos”, disculpando las equivocaciones, errores e incluso excesos en los que pueden incurrir individualmente alguno que otro agente a la hora de aplicar las normas. Pero recibí también argumentos de quienes coinciden que la ciudad no tiene los recursos de infraestructura, parqueaderos, áreas peatonales, para asegurar que la intervención que se haga en el Transito no sea aislada, sino integral. Frente al argumento de que la disciplina social se construye no sólo con acciones punitivas sino con educación y cultura ciudadana e incentivos para no utilizar innecesariamente el carro particular, se me hizo claridad en que ésta no era tarea de Hadad, cuya responsabilidad es hacer cumplir las normas de tránsito, sino de otras Secretarías que no han realizado acciones complementarias, integrales. Después del debate no me queda más que decir: ¡Adelante Hadad!, pero... insisto, con prudencia, control y respeto por los ciudadanos. Adendum: El Tecnocentro cultural ‘Somos Pacífico’ puede convertirse en una verdadera ventana a la cultura, a la tecnología y un motor de creación que ponga a los vecinos de Potrerogrande, excluidos por generaciones, a tono con el mundo. Allí regresaré para contarles, llena de asombro, cómo los jóvenes, pueden encontrar la oportunidad esquiva que puede transformarles sus vidas.

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