A mis amigas cincuentonas

A mis amigas cincuentonas

Marzo 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: María Elvira Bonilla

Ayer en la celebración del Día de la Mujer cuando llegaron flores y hubo alegría en la oficina, me reí para mis adentros. Pensé que el mejor autohomenaje que me podría hacer a mi misma y a mis amigas contemporáneas era recordar el texto que el escritor Santiago Gamboa les escribió a las cincuentonas. Una verdadera oda para evitar hacer el ridículo y aceptar el paso de los años sin falsas apariencias juveniles ni imposturas artificiales con retoques de maquillaje, botox, lycra y minifalda. El texto de Gamboa, que circula con libertad en la web, puede resultar un alivio, que vale la pena leer.“Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas y, sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea a algunas sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento.Qué importa... Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan... Herederas de la ‘revolución sexual’ de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba.Son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la Virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar. Hablan con pasión de política y quisieran cambiar el mundo.Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 50 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte.... “¿Qué estás pensando?”. No le interesa lo que estás pensando. Si no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer que generalmente resulta mucho más interesante. Esa mujer se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere (…)Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que siente sobre ti. Lo que tenemos que decir de bueno de estas mujeres de más de 50, generalmente no es recíproco. Por cada impactante mujer de estas, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50... pelón, gordo, barrigón haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo. ¡Señoras... les pido perdón por ellos...!”.Adendum. Guardo de Álvaro Bejarano el mejor recuerdo de la combinación de inteligencia, gracia y generosidad. Reunía la alegría y la vitalidad alrededor de su mesa con sabor a Pacífico, donde siempre había alguien nuevo para conocer. Gracias ‘loco’.

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