El acuerdo

El acuerdo

Febrero 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: María Alejandra Villamizar

No hay plazo que no se cumpla. Y le llegó a Germán Vargas Lleras el turno de despejar las dudas sobre su lealtad con el presidente Juan Manuel Santos y aparecer a su lado, un lunes de madrugada, acusando recibo del ofrecimiento para ser la fórmula vicepresidencial para esta nueva campaña. Un escenario político que estaba cantado, pero que revela, porque lo han hecho oficial, que hay un acuerdo entre Santos y Vargas que va más allá de una foto de los dos juntos en el tarjetón 2014.Se especulaba que con las jugosas cifras que Vargas acumulaba en las encuestas podría en algún momento optar por darle gusto a su deseo incuestionable de gobernar este país. Pero en vez de salir a competir por su cuenta contra su presidente, decidió esperar su momento. Ya Santos dejó saber que producto de una “conversación íntima” acordaron el retiro de Vargas del Gobierno para evitar que se inhabilitara si Santos no optaba por la reelección. Lo cual constituía ya un reconocimiento de liderazgo del exministro para tomar las riendas. Pero ese escenario no llegó. Santos no tenía otra opción y a pesar de no ser un convencido de la reelección, no podía renunciar al derecho que le concedía la norma para consolidar su mandato y, claro, avanzar en la formalización de los acuerdos de paz, que es su mayor interés para trascender, como es su deseo.Y entonces una vez encaminado Santos a la reelección debían dar respuesta a una pregunta que arrojaba la realidad política. ¿Qué hacer con Vargas? Vino entonces el desarrollo de la segunda parte del acuerdo, que es que Vargas Lleras se convierta en el escudero y hombre fuerte del gobierno Santos II, para luego ser su sucesor.De esos acuerdos está llena la historia de Colombia. Las cúpulas políticas organizan los legados entre uno y otro líder para mantener el poder en sus manos. Corresponde a una vocación de nuestra clase dirigente y bipartidista que los ha hecho siempre. Sobretodo, en tiempos en los que el país se ha visto precipitado a escenarios delicados de transición, como son los intentos de pacificación. Quizá la única ruptura de esos ‘acuerdos’, fueron los periodos de Álvaro Uribe y por eso hoy está en la oposición, y con dificultad verá volver el poder de vuelta a sus manos.Ahora bien, ese acuerdo puesto en 2014, significa también que vienen reformas constitucionales de gran calado que afectarán de forma profunda los términos de los periodos presidenciales. Se anuncia que se buscará acabar la reelección, la figura del vicepresidente, así como alargar el periodo presidencial. Cambios que tendría que vivir directamente Vargas cuando le llegue el turno de batear la bola. ¿Acaso le llegará antes del 2018? Será esa la tercera parte del acuerdo y sin que lo decidan las urnas, ¿podría el vicepresidente ser merecedor de la paloma de ser Presidente? Averíguelo… Vargas.

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