Vivitos y matando

Vivitos y matando

Septiembre 25, 2013 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El 7 de octubre de 2001 aterrizaban en las montañas de Afganistán los primeros misiles Tomahawk lanzados por la fuerza aérea estadounidense contra supuestos campamentos de Al Qaeda. Comenzaba la guerra contra el terrorismo que además de convertir los aeropuertos del mundo en una pesadilla, dio al traste con el gobierno Talibán en Afganistán y el de Sadam Hussein en Iraq, ha dejado centenares de miles de muertos en esos dos países, miles de soldados sacrificados y las dos naciones, sus estados aniquilados, con sus sociedades anarquizadas y fracturadas. Dejó a Estados Unidos con “fatiga de guerra”, sin resultados tangibles e incapaz de usar su aparto militar cuando realmente lo requiere, como podría ser el caso de Siria.Al Qaeda por su parte, el objetivo de esa fallida ofensiva, producto de los ataques de septiembre 11, parió hijos más sofisticados, implacables e inescrupulosos que hacen de las suyas por todo el planeta, como una hidra, que degollada su cabeza en una mansión pakistaní, se multiplica por doquier, alimentándose del caos, el fanatismo y el odio, con sus cualidades asesinas intactas y renovadas.Con nombres como Al-Shabab, Boko Haram, Abu Sayaf, Al-Nusra, AQIM, AQAP, Jundala, siembran el terror y la muerte en una sangrienta demostración de que la guerra contra el terrorismo ha sido un fracaso y que Ayman al-Zawahiri, heredero de Osama Bin Laden, exhibe “la risa del último” en su guarida en las montañas.Al-Shabab –los jóvenes–, la milicia islamista somalí responsable del osado ataque al centro comercial en Nairobi, fuertemente golpeada en Somalia, ese paradigma de estado fallido, por las tropas de la Unión Africana y los drones americanos, muestra una capacidad operativa sorprendente allende las fronteras, poniendo en jaque a uno de los países más estables de África.Boko-Haram, la milicia islamista en Nigeria ha asesinado a miles de cristianos, incendiado iglesias y escuelas y sembrado el terror en el más importante de los países africanos. AQIM, Al Qaeda en el Magreb Islámico, lanzó su ofensiva en Mali a comienzos del año y a las pocas semanas ya ocupaba medio país, incluida la mítica ciudad de Timbuctú. Fue necesaria una decisiva intervención del ejército francés para dislocarlos de sus posiciones pero disponen de todo el desierto del Sahara donde ocultarse y esperar otro día para volver a golpear.En la convulsionada y martirizada Siria, el frente Jabad-Al Nusra es quizás en el más fuerte de los movimientos de oposición al presidente Assad y la razón por la cual occidente aún no actúa contra el genocida a pesar de la colosal crisis humanitaria y social en que ha sumido a su país.AQAP, Al Qaeda en la península arábica que opera en Yemen, ha ocupado varias aldeas en ese país por donde también la primavera árabe pasó y dejo a este otro hijo fortalecido.Y en Filipinas, país insular bautizado así en honor a su conquistador, el rey Felipe II de España, nación católica, apostólica y romana, operan varios grupos radicales yihadistas en la isla de Mindanao, islamizada por comerciantes árabes en el siglo 14, antes de la llegada de los españoles. Se destaca Abu Sayaf, otro hijo de la hidra, que libra una cruenta guerra separatista para crear en esas tierras de espesa selva el “Sultanado de Mindanao”.Vivitos y matando siguen los hijos de Al Qaeda doce años después de iniciada la guerra contra el terrorismo.

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