Vietnam

Abril 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Hanoi. Más allá del simple nombre de un país en el sudeste asiático, Vietnam evoca toda una época que marcó para siempre la historia de la humanidad. La primera guerra transmitida por televisión, los ataúdes de los soldados americanos cubiertos con la bandera de barras y estrellas descargados en procesión de las entrañas de los aviones Hércules, las estremecedoras imágenes de la masacre de My Lai, el agente naranja utilizado para arrasar la tierra con sus habitantes incluidos, la guerra de relevos donde Estados Unidos tomó el testamento de una Francia derrotada y humillada en Dien Bien Phu, los íconos universales de la izquierda, Ho Chi Minh y Nguyen van Giap y el Premio Nobel de Paz otorgado a Henry Kissinger y Le Duc Tho por una paz que nunca fue. Y él colofón en abril de 1975: los helicópteros despegando del techo de la embajada de Estados Unidos en Saigón rescatando a diplomáticos americanos y funcionarios survietnamitas que huían de la ciudad ante el victorioso avance del Vietcong.La primera guerra que convocó protestas masivas en Estados Unidos y en el mundo, que llevó a la cárcel a centenares de ciudadanos que se negaron a alistarse a una guerra injusta, la primera guerra que perdió la gran potencia, pero como demuestran Afganistán e Iraq mayores lecciones no parece haber dejado. Entre dos y tres millones de vietnamitas, miles de laosianos y camboyanos y 58 mil soldados americanos, murieron en esta cruzada anticomunista desatada por Nixon en el sudeste asiático. 40 años han transcurrido desde el fin de la guerra que dejó ruina y muerte por doquier, pero Vietnam ha surgido de las cenizas como una nación altiva, orgullosa y unida. Con la misma perseverancia y disciplina exhibida por los combatientes del Vietcong , el país, emulando el modelo chino, ha establecido un ‘comunismo capitalista’ que ha generado un gran auge económico marcado por un crecimiento sostenido, significativa inversión extranjera directa, gran parte proveniente de Estados Unidos su principal socio comercial y reducción considerable de la pobreza, aunque con el habitual incremento de la desigualdad, enfermedad que padecen las economías emergentes. La bebida nacional es el café, del tipo Robusta, mucho más fuerte que el nuestro, y con una producción anual de unos 20 millones de sacos, la gran mayoría en pequeñas fincas, el país desde hace años desplazó a Colombia del segundo lugar como productor mundial. Vietnam junto con Colombia hace parte del Civets, un grupo de países emergentes con economías atractivas a la inversión extranjera por su dinamismo, población y seguridad, que incluye también a Turquía, Indonesia, Egipto y Suráfrica.Las calles de esta ciudad y de Ho Chi Minh, antes Saigón, son un hervidero de gente, comercios, turistas y ejecutivos extranjeros pero especialmente motos. 40 millones de motos circulan por las calles de Vietnam frente a unos dos millones de carros. Los andenes son disputados entre las motos que allí se parquean y los comercios que los usan como anaqueles de sus mercancías. El caos del tráfico se autoregula de una manera fascinante, sin semáforos, sin policías de tránsito y sin reglas, en un movimiento perpetuo donde la alerta exhibida por conductores y peatones, el ‘radar interno’ de cada uno, hace que el tráfico fluya como el agua de los ríos. Lo único que debe hacer un peatón para cruzar esa caudalosa corriente es andar, sin mirar para los lados, sin dar paso atrás y con seguridad llega a la otra orilla, sin un solo rasguño.

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