Venezuela abandonada

Febrero 25, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

América Latina abandonó a Venezuela y al bravo pueblo a su suerte mientras una caterva de inescrupulosos y corrompidos sujetos que han sumido en la ruina al país con las más grandes reservas de petróleo del mundo, quizás la razón de su perdición, aniquilan la democracia. Inflación desaforada, escasez, un país que no produce nada, un sistema cambiario hecho únicamente para enriquecer a los áulicos del poder que lo manipulan a su antojo para hacerse a abultadas cuentas en paraíso fiscales y un Estado secuestrado por una elite que no va a soltar las riendas así no más, pues no quiere perder sus privilegios ni menos aún, quedar expuesta por el saqueo que ha cometido contra las arcas del país. Un régimen aceitado con un sistema de propaganda gubernamental digna de Goebbels , que pinta una realidad virtual donde todos “son felices y comen perdices”, con su brazo internacional Telesur, discípulo de Orwell, a la vanguardia de una penosa desinformación.Hace un año, en estas páginas escribíamos una columna titulada “Unasur, levántate y anda”, a propósito de la crisis de entonces con las manifestaciones masivas de estudiantes contra Maduro. Unasur ni se levantó ni anduvo. Simplemente envió unos cancilleres para que sirvieran de teloneros a la represión oficial. Contrasta esa actitud permisiva y timorata con la agresividad que mostró Unasur contra Paraguay cuando el presidente Lugo fue destituido por el Parlamento de ese país, un acto si bien con tintes políticos, ceñido a la Constitución. Al estilo del bullying en el patio de los colegios donde se le pega al chiquito y no al gordo, los países de Unasur incluido el nuestro, retiraron sus embajadores de Asunción.Si no fuera tan trágico, sonarían hasta encomiables las declaraciones de aquellos presidentes de nuestra región que se han atrevido a decir algo tras el encarcelamiento de Antonio Ledezma: “¡Que se respete el debido proceso!”. ¿Qué debido proceso puede existir en un país en el que un alcalde elegido por voto popular, es sacado de su oficina, sin orden judicial, por decenas de esbirros del servicio de inteligencia, armados con armas largas, sus rostros tapados con pasamontañas a la usanza de la antigua KGB o la Dina de Pinochet? ¿Qué “debido proceso” se puede esperar de un Estado en el que todos los poderes han sido cooptados por el ejecutivo?La democracia ha desaparecido en Venezuela, reducida simplemente a un amañado proceso electoral donde el chavismo ajusta el sistema para siempre ganar, no importa quien saque más votos. Aún estamos esperando el resultado del reconteo, exigido por Unasur en aquella cumbre extraordinaria en Lima, al cual Maduro le hizo conejo. Menos aún se puede esperar de la OEA cuyo secretario general, el chileno Insulza, fue puesto en su lugar por Chávez en la cumbre de Panamá de 2008 y desde entonces no ha levantado cabeza. Unasur engendro creado por Chávez y Lula seguirá organizando fastuosas cumbres, contratando políticos sin oficio para pagarles abultados salarios y seguirá ahí, pero como organismo protector del Estado de derecho en el continente, una de sus misiones principales, ha fracasado estruendosamente. Es poco probable que la anunciada visita de cancilleres de Colombia, Brasil y Ecuador a Caracas, sirva para algo más que para mostrar “que algo se está haciendo”, mientras López, Ledezma y centenares de opositores languidecen en las mazmorras de un régimen acorralado y rabioso. Si no hay garantías que los presos políticos serán liberados mejor no vayan, no se presten para ese sainete.

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