Soviet Unasur

Abril 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Si alguien aún tenía esperanza alguna que Unasur se erigiera en un organismo defensor de la democracia y las libertades individuales, esto quedó evidentemente enterrado tras el sainete que concluyó en Lima el jueves anterior cuando unos ojerosos presidentes emitían una declaración, contradictoria en términos, que reconocía a Maduro como presidente de Venezuela pero solicitaba un ‘reconteo’ total de los votos. Al día siguiente partían los encumbrados mandatarios al acto de posesión de Maduro, quien horas antes de aparecer en Lima había tildado a su oponente Henrique Capriles de asesino, otorgando así su aval a un lamentable espectáculo donde las garantías democráticas del pueblo venezolano se colocaban en la pira para ser incineradas por el socialismo del Siglo XXI, versión Maduro - Diosdado.Los atropellos en la Asamblea Nacional por el teniente golpista Cabello que privó a la oposición del uso de la palabra y destituyó a sus representantes de las comisiones que encabezaban, pasaron desapercibidos pare este monumento a la farsa que se llama Unasur. Uno entiende que Argentina, país con un sistema político altamente disfuncional y que le debe a Venezuela más de 13 mil millones de dólares, acoja sin rechistar los dictados bolivarianos. Lo que es francamente decepcionante es la posición de Brasil, que se suponía es la potencia regional llamada a defender los más sagrados principios de la democracia, pero que ha terminado igualmente plegada ante los dictados de Caracas. Lamentable que Piñera, Santos y Humala se hayan vendido por una sosa declaración de reconteo en la que nadie cree. En la Venezuela del teniente coronel, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia, cooptados por el chavismo, anteponen el ocialismo del Siglo XXI a la democracia, como lo han ampliamente demostrado.Contrasta lo anterior con la célere acción que tomó Unasur en Paraguay cuando fue destituido Fernando Lugo en un acto si bien políticamente motivado, se ajustaba a la constitución guaraní. En menos de 48 horas Paraguay fue suspendida y los embajadores de Unasur llamados a consulta y aún no han regresado a Asunción. Sin investigación, ni análisis, ni reconteo. El gordo del patio pegándole al chiquito y muerto de miedo con el grande bolivariano.En esa misma coyuntura, Mercosur, un organismo serio de integración económica, suspendió igualmente a Asunción y en una deplorable leguleyada internacional, tristemente avalada por Itamaraty, aprobó el ingreso de Venezuela al bloque, el cual había estado detenido en el parlamente paraguayo.La carta fundacional de Unasur es un dechado de virtudes y proyectos comunes la gran mayoría de los cuales no ha comenzado, pues el organismo se tornó en un ente político buscando hacer ‘contrapeso’ a la OEA, en si desprestigiada por la lúgubre gestión de Insulza. En el artículo segundo se menciona como objetivo de Unasur “fortalecer la democracia”, algo que definitivamente no se ha hecho en el caso de Venezuela.Pero como toda situación por mala que sea es susceptible de empeorar, en 2010 a instancias también de Brasil y Venezuela se creó otro organismo regional, Celac, cuya única finalidad es excluir a Estados Unidos y Canadá y que ha servido para dos cosas: realizar fastuosas cumbres plenas en derroche, inocuas declaraciones y muchas fotos y reencauchar a los hermanos Castro, que actualmente ejercen su presidencia protempore. En los años duros de la Unión Soviética, El secretario general del Partido Comunista sometía sus leyes al ‘soviet supremo’ donde eran aprobadas a ‘pupitrazo limpio’, sin debate ni oposición. Unasur funge como alumno aventajado de esa práctica.

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