Ruge el Oso

Ruge el Oso

Diciembre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Desde las heladas estepas y las ornamentadas cúpulas del Kremlin se oye fuerte y claro el rugido del Oso, marcando territorio y salivando sobre aquellos que están aún por conquistar.Lo están oyendo los ucranianos que ven cómo su país está siendo jaloneado por un lado por una Europa en crisis y por el otro por una asertiva Rusia que de la mano de Putin, sus enormes reservas de petróleo y gas, evita que lo que otrora fue parte de su patio trasero se convierta en territorio de otro. No hay duda que Putin, considerado por la revista a Forbes como el hombre más poderoso del planeta, ha logado estructurar una política exterior que evitando los excesos y confrontaciones de la Unión Soviética, le ha servido para labrar su lugar en el mundo y ponerse a la par de Estados Unidos en los temas de paz y seguridad de la agenda internacional. O por lo menos eso muestran las apariencias, a la luz de lo sucedido en Siria donde Rusia para evitar el supuesto ataque militar a su aliado Assad por parte de Occidente, impulsó el desmantelamiento del arsenal químico.Sin embargo desde la guerra en Georgia en 2008 donde los tanques rusos aplastaron inmisericordemente las intenciones de Tiblisi de quedarse con dos regiones separatistas pro rusas, Putin se envalentonó y en ocasiones lleva a cabo una política exterior extorsiva, especialmente con sus vecinos en temas de energía y comercio, que si bien le puede generar resultados inmediatistas, como el caso actual de Ucrania, le aseguran enemistad y resentimiento en el futuro.Las aparentemente armoniosas relaciones con China tienen también varios puntos de quiebre, especialmente en Asia Central donde China se ha convertido en el principal socio comercial y comprador de energía de esos países y a través de la Organización de Cooperación de Shanghái se garantiza influencia política en países que en su momento hicieron parte de la Unión Soviética.Rusia ve con recelo cómo su vecino, que hace 60 años no era más que una sociedad rural enquistada en el Siglo XIX, lo ha dejado rezagado y bien atrás en el desarrollo económico y tecnológico. El exceso de riqueza petrolera y gasífera ha afectado negativamente a Rusia como a otros países que poseen esas riquezas, malditas a veces. Por otro lado Rusia se ha estrellado en sus relaciones exteriores por políticas internas que generan rechazo en Occidente, como el caso de la prohibición de “actos homosexuales” en público o la limitada democracia imperante. En situaciones específicas Rusia actúa como aliado de Occidente tal como ha sido por años con las sanciones a Irán por su programa nuclear apoyadas por Moscú en el Consejo de Seguridad. Similar actividad de cooperación, aunque sin resultado a la fecha se ha desarrollado con Corea del Norte. Rusia apoyó la resolución del Consejo de Seguridad que dio luz verde a la operación militar en Libia, sin embargo se ha opuesto vehementemente a una resolución similar en el caso de Siria, demostrando con esto que Rusia esta con sus aliados cueste lo que cueste y además, en este caso, saliéndose con la suya porque la caída de Assad no se ve cercana. Rusia no maneja una política exterior ideológica. El tema de derechos humanos y democracia no hace parte de la ecuación. Puros intereses, económicos, políticos, energéticos, de seguridad y de influencia. Todo buscando el respeto que creen merecerse como una gran civilización.

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