Primer año de Holguín

opinion: Primer año de Holguín

El pasado lunes en San Carlos, sede de la Cancillería colombiana, la...

Primer año de Holguín

Agosto 31, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El pasado lunes en San Carlos, sede de la Cancillería colombiana, la ministra María Ángela Holguín presentó, en un estilo alejado de la rigidez diplomática, los logros de su primer año frente a la cartera de relaciones exteriores y los desafíos pendientes.Confianza sería la palabra que mejor describe la nueva faz de la política exterior colombiana. Un sentimiento de que a Colombia en este momento se le respeta y se le admira y, por ende, se enfrentan los objetivos de la política exterior con renovada convicción y una ambiciosa agenda global.En el perenne tema de la guerra contra las drogas y el narcotráfico, Colombia ya no pide, sino que da. La experiencia colombiana de décadas se convirtió en una de las fortalezas y activos de la política exterior, ofreciendo nuestro país colaboración efectiva a numerosas naciones víctimas del flagelo del crimen organizado.En lo referente a la relación con los vecinos, la filosofía de la Cancillería es ‘pambeleana’: “Mejor ser amigos que enemigos”, lo que implica manejar los temas conflictivos a la sombra, fortalecer las zonas de frontera, evitar a toda costa las confrontaciones públicas y desarrollar a como dé lugar temas de interés mutuo, especialmente la seguridad fronteriza, independiente de gobiernos y gobernantes.El gobierno de Santos le ha dado prioridad a la integración regional, la cual se mueve en varios ejes: Unasur, actualmente bajo la Secretaría de la ex canciller María Emma Mejía, que aún busca su lugar bajo el sol, su misión y objetivos, y la Zona de Integración del pacífico, cimentada en Chile y México, y que incluye a todos los países de Centroamérica y Perú. La integración regional sur y latinoamericana deja mucho que desear, sus resultados son magros y está por verse si esta histórica tendencia se puede revertir en los próximos años. Colombia puede asumir un importante papel regional en momentos en los que Brasil, con Dilma, sumergido en escándalos de corrupción, ha rebajado su protagonismo y México, el otro gigante, se desangra en su lucha contra los carteles.Desde su puesto en el Consejo de Seguridad, Colombia ha hecho especial énfasis en la reconstrucción de Haití, un loable objetivo que, sin embargo, se estrella con la realidad de un Estado fallido, desinstitucionalizado, saqueado y deforestado que difícilmente podrá salir del abismo.En lo referente a Asia, la canciller admitió que Colombia se demoró 20 años en descubrir la región, atraso que ha tenido sus costos. Uno especialmente lamentable es la no membrecía de Colombia en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, Apec, por no haber hecho la vuelta a tiempo. La firma de tratados de libre comercio con países de la región asiática es una de las prioridades del gobierno colombiano.La política exterior se enmarca dentro del rol fundamental del Estado, que es generar bienestar, progreso y seguridad a su población. El desarrollo de las relaciones exteriores es un proceso lento y complejo que requiere de visión a largo plazo, planeación, paciencia, mucho conocimiento y gestión, todo de la mano de un personal altamente calificado, profesional e idóneo. La creación del Centro de Pensamiento Estratégico hace unos meses le proporciona a la Cancillería un espacio intelectual para general ideas, objetivos y programas.Queda el espinoso tema de la carrera diplomática y los nombramientos en el exterior, que ha sido desde siempre la gran debacle de la Cancillería colombiana. Está por verse si en este terreno minado la Ministra de Relaciones Exteriores entrega un parte de victoria al final de su periodo.

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