Nada qué hacer

Nada qué hacer

Septiembre 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

La primera fue en la pequeña ciudad de Houla, al occidente del país donde aparecieron 92 cadáveres, la mayoría de niños y mujeres brutalmente asesinados. Después vinieron otras masacres similares, cada vez con más víctimas. El Secretario de la ONU las condenaba en los “términos más enérgicos”, la secretaria de Estado de Estados unidos, Hilary Clinton, citaba ruedas de prensa para “advertirle” al presidente sirio Al Assad sobre “las consecuencias de sus actos”. Pero nada pasó, ya no hay conferencias de prensa, nadie se conmueve ante la continua barbarie del régimen, a nadie le importa.Desde el comienzo de la revueltas en Siria hace 19 meses la estrategia de Assad fue militarizar el conflicto respondiendo a bala a las protestas pacíficas. Posteriormente vinieron los vetos de Rusia y China a resoluciones en el Consejo de Seguridad con lo que la comunidad internacional informó al público que no iba a hacer nada frente a la situación en Siria entregándole a Assad un paraguas diplomático para continuar la arremetida contra su pueblo.Alepo, capital comercial de Siria, lleva meses sufriendo la ofensiva del régimen. La ciudad es bombardeada sin recato. Barrios enteros han sido destruidos junto con colegios, hospitales, acueductos, mezquitas y riquezas arqueológicas. La capital Damasco ha sufrido similar suerte. La geografía siria la aprendimos con sangre: Houla, Homa, Homs, Alepo, Daraya, ciudades que han padecido crímenes de guerra peores que los de Sarajevo. Pero no sólo los gobiernos están cruzados de brazos ante el genocidio que con la ayuda del régimen iraní lleva a cabo Assad, contra el pueblo sirio. ¿Dónde están las protestas y manifestaciones en el mundo, especialmente en las ciudades de países islámicos que han vivido manifestaciones contra una pseudo película? ¿Dónde está la ira frente a la masacre de miles de niños y mujeres musulmanas? 28 mil muertos suma el conflicto en Siria, unos 300 mil refugiados han abandonado el país a escuálidos campos en países vecinos, niños torturados y unos dos millones de desplazados internos. Centenares de funcionarios y militares han desertado a las fuerzas de la oposición.Pero tal como ocurrió con Ruanda y con los Balcanes, algún día la humanidad enfrentará la magnitud de la tragedia, se rasgará las vestiduras y se preguntará, una vez más, ¿por qué no se hizo nada? La población siria es víctima de la geopolítica. El país es hoy en día epicentro de un épico conflicto regional. Irán, país que también aplastó a sangre y fuego su primavera en 2009 tras elecciones fraudulentas, apoya al régimen de Al Assad, al igual que la organización shiíta libanesa Hezbollah, el régimen shiíta iraquí de Nuri Al Maliki, además de Putin. Los rebeldes, una variopinta coalición de organizaciones de todos los pelambres, ideologías y regiones, reciben apoyo de Arabia Saudita, Qatar y Turquía. El hecho que estos no hayan podido hasta ahora establecer un gobierno de unidad demuestra las profundas fracturas al interior de la oposición. Algunos de los rebeldes han sido acusados de cometer atrocidades contra la población civil.El nuevo enviado de la ONU y la Liga Árabe para Siria, el diplomático argelino Lakhdar Brahimi visitó recientemente Damasco y declaró que el régimen no tiene intención alguna de cambio y advirtió de los peligros que el conflicto representa para la región.Y Assad ahí, aplicando al pie de la letra la política de ‘tierra arrasada’ con tal de mantenerse en el poder así sea para gobernar un país devastado y en ruinas. ¿Se saldrá con la suya?

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