Mejor que nada

Mejor que nada

Agosto 02, 2010 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Crece la procesión de criminales juzgados por el sistema penal internacional, ya sea por la Corte Penal Internacional, CPI, o por tribunales especiales constituidos con anterioridad a la entrada en vigor del estatuto de Roma que dio origen a la CPI en 2002.No es muy larga la lista de los criminales condenados, provenientes de países como Camboya, Ruanda, la antigua Yugoslavia, Congo, Sudán, Uganda y República Centroafricana y son muchos más los que aún están libres o murieron, pero aquellos condenados han sido encontrados culpables de la muerte, tortura, violación o desplazamiento de millones de seres humanos.La más reciente condena, impartida a alias Duch, comandante de un campo de torturas y exterminio en Camboya conocido como S21, durante el régimen de terror del Kmer Rouge que dejó unos dos millones de muertos, generó fuertes protestas de los familiares de las víctimas. Duch de 67 años, sin embargo. fue el único líder de los KR que colaboró con la justicia internacional y pidió disculpas por lo que su sentencia de 35 años fue reducida a 19.Hoy espera sentencia el siquiatra Radovan Karadzic, jefe de los serbios bosnios, responsables de matanzas, limpieza étnica, violaciones, crímenes de guerra y genocidio. Por estos crímenes había comparecido ante la corte el ex presidente de Serbia Slobodan Milosevic quien murió antes de ser sentenciado.Un puñado de ruandeses ha sido condenado igualmente por el tribunal especial por la masacre de más de 800.000 tutsis en 1994, entre ellos Joseph Serugendo, director de una emisora de radio que incitó a la matanza.La CPI puede únicamente juzgar crímenes cometidos después de su entrada en efecto en 2002. El más prominente de sus casos, remitido por el Consejo de Seguridad de la ONU es el del presidente de Sudán Omar Al Bashir, en el poder desde 1989, a quien la corte ya le dictó una orden de captura internacional por los crímenes perpetrados en la región de Darfur donde unas 300.000 personas han sido asesinadas y más de dos millones desplazadas, por las milicias Janjaweed, aliadas al gobierno, según la CPI. Sin embargo, son evidentes las limitaciones de la corte penal, pues Al Bashir continúa en el poder y orondo visita países extranjeros. Un caso de interés particular es el relacionado con Uganda donde la CPI dictó medida de arresto a los líderes del ‘Ejército de Resistencia del Señor’, sanguinario grupo irregular que luchaba contra el gobierno de Kampala, por masacres, violaciones, reclutamiento de niños y desplazamiento. Por la presión del Ejército ugandés este mismo grupo se ha desplazado a Congo donde continúa cometiendo los mismos crímenes.La CPI esta lentamente labrando su camino, sentando precedentes y estableciendo jurisprudencia. Pero al igual que en las demás instituciones del sistema internacional son muy evidentes las diferencias entre los países poderosos y los demás, por lo que no se verá en el banquillo de los acusados en La Haya a nacionales de países como Rusia, Estados Unidos y China, estos dos últimos no signatarios del tratado de Roma. Pero por lo menos algunos criminales de guerra han sido juzgados, otros muchos están huyendo y otros potenciales lo pensarán antes de cometer crímenes que los puedan conducir directamente a la Haya. Sí llegarán allá colombianos el tiempo lo dirá.

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