Los ricos también lloran

Los ricos también lloran

Febrero 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El Planeta está plagado de conflictos secesionistas en los que colectivos humanos desean separarse del Estado Nación en el que habitan y obtener su independencia, autodeterminación y Estado propio. Se trata de grupos o etnias que quedaron como minoría por la forma en que fueron establecidas las fronteras de los países, o que sus derechos nacionales les fueron cercenados por eventos históricos o porque como en África principalmente, las fronteras no respetaron pueblos, sino intereses de las colonias europeas.Los conflictos secesionistas tienden a ser sangrientos, prolongados, fratricidas en ocasiones y dedifícil solución. En la larga lista de enfrentamientos separatistas sobresalen algunos ya sea por su presencia mediática, su efecto geopolítico, porque involucran alguna de las grandes potencias o por una maquinaria propagandística adecuadamente aceitada.El Tíbet con China, Chechenia y otras regiones del Cáucaso que se quieren separar de Rusia, Sudán del Sur que ya lo hizo de Sudán, los tamiles en Sri Lanka aplastados por el Ejército singalés, los kurdos en Turquía, Kosovo en Serbia, Beluchistán en Pakistán, Nagaland y Misorata en la India, Osetia y Abjasia en Georgia ya de facto secesionadas, incluso el amague de secesión de las provincias de la media luna al oriente boliviano, son algunos de los conflictos separatistas que aderezan nuestro planeta. Los Balcanes y Biafra son ejemplos de épicas guerras secesionistas y fratricidas donde la barbarie fue llevada a su máxima expresión.Las raíces de estos conflictos separatistas yacen en móviles religiosos, lingüísticos, étnicos, nacionales, de identidad, alcabaleros o por el control de recursos y en la mayoría de los casos ocurren en países del tercer mundo o en países con fragilidad institucional. Por eso podría sorprender que países desarrollados, prósperos, con altos índices de desarrollo humano sean víctimas de antiguos conflictos secesionistas, que de cuando en cuando salen a la superficie.Inglaterra enfrenta el fantasma de una separación de Escocia. El Gobierno de Edimburgo en poder del Partido Nacional Escocés ha anunciado que convocará a un referendo en 2014 donde la única pregunta al electorado sería “¿Quiere que Escocia sea un país independiente?”. El Gobierno británico ha reaccionado fuertemente contra las intenciones escocesas lo que a su vez ha fortalecido a los nacionalistas. Es un conflicto de siglos entre estos dos pueblos que comparten junto con Gales el territorio insular. De darse la separación escocesa estaríamos presenciando el final del Reino Unido. Canadá, uno de los países con más alto estándar de vida del Planeta y una democracia ejemplar ha tenido que lidiar por años con el sentimiento independentista en Quebec. Ha habido dos referendos en los cuales esta opción fue derrotada por un pequeño margen pero una vez soplan los vientos secesionistas en esta provincia de habla francesa y mayoría católica.Bélgica nunca pudo aplacar el conflicto entre los valones del sur y los flamencos del norte, originado en diferencias lingüísticas, culturales y religiosas, lo que ha convertido a este país en ingobernable. Y claro, las eternas pugnas separatistas, por razones lingüísticas e históricas de Cataluña y el país vasco en España.Es evidente que los conflictos secesionistas ocurren también en países ricos, democráticos, con fuertes instituciones estatales y tradición de respeto a la ley, con lo que queda en evidencia que no sólo de pan vive el hombre sino que anhela un sentido de pertenencia, una identidad, un propósito colectivo y una bandera.

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