Llegaron los rusos

Octubre 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Como si a Siria le faltara algo para acelerar su desintegración social, política y religiosa, aparecieron los rusos con todos los fierros. Tras más de cuatro años de un conflicto que mutó de unas protestas pacíficas a un complejo tinglado que involucra actores locales, regionales y globales, que ha desnudado la ominosa incapacidad del sistema internacional para proteger civiles y la actitud mezquina de un Occidente liderado por Estados Unidos paralizado, sin estrategia y sin iniciativa, apareció el Zar de “todas las Rusias”, Vladimir Putin, a poner orden, a establecer la “pax rusa”. Esto no significa otra cosa que mantener en el poder a Bashar al Assad a como dé lugar, a quien Moscú ha protegido con su paraguas diplomático y ahora se dispone a hacerlo a plomo limpio.La guerra en Siria ha dejado más de 250 mil muertos, unos 20 mil niños, más de 4 millones de refugiados que han huido a países vecinos incapaces de atenderlos por lo que están rebotando a Europa y unos 10 millones de desplazados internos. El patrimonio histórico del país, uno de los más ricos del Medio Oriente, está en ruinas, así como el sistema internacional que ha fungido como simple espectador de la barbarie y destrucción. Hasta que apareció el Estado Islámico y atrajo los bombardeos de una babosa coalición que no tiene un plan político para el país. En ese vacío y tras el acuerdo firmado con Irán por las potencias del P5+1, se abrió un boquete de oportunidad para que Rusia, Irán y Hezbollah cimentaran su alianza para salvar al mandatario sirio quien no controla más que un 30% del territorio. Rusia trae consigo su experiencia en Chechenia donde el Kremlin aplastó una revuelta separatista en esa región musulmana, en una operación que dejó unos 150 mil civiles muertos y la capital Grozny pulverizada por la aviación rusa. En esta nueva aventura, Putin no debe sin embargo olvidar la suerte que corrió el líder soviético Yuri Andropov en Afganistán tras la invasión de 1979. El país se tornó en un gigantesco cementerio para miles de afganos y soldados rusos y significó el comienzo del fin de la Unión Soviética. De cuáles son los objetivos de Putin en Siria depende si prevalece o se hunde en un pantano de yihadistas. Siria no tiene solución alguna y el colapso del Estado junto con el de Iraq es un fenómeno irreversible, por lo tanto lo que está en juego es la nueva configuración de la región que será determinada únicamente por la guerra y sus resultados en el terreno. Son varios los jugadores tras su presa además de Moscú: Arabia Saudita que no va a dejar a los rusos tranquilos e intensificará el apoyo a organizaciones yihadistas sunitas, incluido Isis; Turquía que busca la salida de Assad y la neutralización de los kurdos en el norte; Irán aliado de Bashar al Assad con tropas en el terreno desde hace años y cuya alianza con Rusia puede explotar en cualquier momento; Estados Unidos que ante la llegada de los rusos no se va a quedar de brazos cruzados, e Israel que necesita mantener su libertad de acción en los cielos para evitar que la milicia shiíta libanesa Hezbollah adquiera armamento sofisticado. Una buena parte del futuro geopolítico del mundo, del balance de poder y las nuevas alianzas se juega en Siria y profetizar el resultado no es más que un ejercicio de lanzamiento de dardos a un blanco móvil.

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