La tragedia griega

La tragedia griega

Julio 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Pareciera que desde la antigüedad Grecia no había tenido un protagonismo tan notable en la agenda internacional como en los últimos años en lo que la tragedia de la crisis financiera helénica se va devanando en sucesivos capítulos y cuando se cree que ya se llegó al momento culminante, aparece otro episodio más truculento que prolonga el suspenso y deja al auditorio atado a sus sillas por un tiempo más. El hecho es que desde que estalló la crisis hace un lustro, Grecia no ha abandonado los titulares por las dificultades derivadas del plan de austeridad que le ha exigido la troika, compuesta por la Unión Europea, El Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.Cuando se pensaba que se había logrado un acuerdo entre el gobierno de izquierda y los acreedores, el premier griego anunció que lo sometería a un referendo y llamó al pueblo a rechazarlo. Alexis Tsipras está entre la espada de la zona euro y la pared de sus electores quienes lo llevaron al poder gracias a su discurso contra la austeridad, que ha causado un desempleo de un 30%, una caída real en los ingresos de los habitantes y una depresión económica de la que el país no ha podido salir, como si parecieran estarlo logrando, con mucha dificultad y dolor Portugal e Irlanda, países que también acudieron al rescate europeo y España e Italia que se encontraban en similar crisis. La prolongada austeridad no ha generado el crecimiento ni la mejora prometidos por sus adalides, por el contrario ha causado sufrimiento sin fin, como una buena tragedia griega. Tras años de una economía ahorcada por las medidas impuestas por la Troika las finanzas públicas siguen presentado un desbalance negativo por lo que se sigue exigiendo a Atenas mayor recorte del gasto especialmente en las pensiones y un aumento en los impuestos, a lo cual el gobierno ha respondido con la convocatoria al referendo. Tsirpas le apuesta a que con un masivo triunfo del “no”, la Troika ceda en sus exigencias ante el clamor popular y se pueda llegar a un acuerdo más favorable, incluyendo mayores plazos para el pago de las deudas. Sin embargo se trata de un juego de alto riesgo donde los griegos son los ‘trompos de poner’ y los que podrían terminar mucho peor de lo que están.Sin embargo, si Grecia entra en default y el “no” triunfa en el referendo, esto no implica la salida de Grecia de la zona Euro lo cual es un proceso inédito y extremadamente complejo, mientras que la posibilidad de volver al Dracma, su anterior moneda, es prácticamente irrealizable. Más allá de la península helénica es imperativo analizar si el experimento de Euro ha servido y a quién. Los primeros años de la moneda única, introducida en 1999, le fueron muy beneficiosos a los países más pobres de la zona incluyendo Grecia. Los ingresos per cápita subieron, las propiedades se valorizaron y los sueldos se equipararon. Sin embargo las características intrínsecas de cada una de las economías se mantuvieron, aquellas enfocadas en la productividad como Alemania y aquellas enfocadas en un obeso sector público como Grecia y con la crisis de 2008, las discrepancias pasan factura. La Unión nunca estableció una política fiscal unificada y los gobiernos al no tener control sobre política monetaria, se quedaron sin herramientas para enfrentar la crisis, que no tocó a las economías disciplinadas y fuertes como Alemania, pero hundió a otras, especialmente a Grecia.

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