La débil arquitectura internacional

La débil arquitectura internacional

Mayo 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El Estado como paradigma de las sociedades organizadas surge en Europa tras siglos de evolución, conflictos y guerras en un ámbito donde el Estado europeo quedaba constituido, con contadas excepciones, por un pueblo con un mismo idioma, tradiciones culturales e históricas comunes y una identidad nacional.La Liga de las Naciones, predecesora de Naciones Unidas, el primer intento de organización por parte de la comunidad internacional, establece al Estado como unidad atómica del orden internacional. La Liga fundada en la conferencia de París de 1919 estaba conformada por países de Europa y América Latina. No hicieron parte de la Liga Estados Unidos y la Unión Soviética, excluida por comunista, mientras que de Asia eran miembros únicamente Japón, China y Siam.Sin embargo, el establecimiento de los Estados nación en África, el Medio Oriente y partes de Asia responde a un patrón de repartija colonial donde son creados a regla y compás por burócratas para satisfacer la voracidad colonial de las potencias europeas. La conferencia de Berlín de 1885 repartió grandes extensiones del territorio africano entre los países del viejo mundo creando Estados en fronteras artificiales, dividiendo tribus que habían convivido por siglos como una unidad social, a la vez que incorporaba en un mismo Estado tribus o grupos religiosos que habían sido por siglos enemigos acérrimos. Países como Ruanda, Congo, Sierra Leona, Sudán, Libia, Uganda, Costa de Marfil son sólo algunos ejemplos del fracasado modelo estatal en África.En Medio Oriente surgen los Estados nación de acuerdos secretos que habían firmado principalmente Inglaterra y Francia, donde se divide la región en zonas de influencia, convertidos posteriormente en Estados, incluso con líderes impuestos por Londres y París. Irak y Líbano son dos ejemplos de experimentos multiculturales fracasados. Jordania y Kuwait son inventos de la corona inglesa.En Asia, el Imperio Británico impulsó la partición de la India con la creación de Pakistán para los musulmanes del subcontinente que habían convivido por más de mil años con la mayoría hinduista. Pakistán es hoy ejemplo vivo de un Estado nación fallido.El resultado de esta ‘estatización forzada’ no ha podido ser peor. Estados que no han podido construir institucionalidad alguna, carcomidos por la corrupción, víctimas de interminables conflictos internos, guerras civiles, genocidios, saqueo de los recursos y desprovistos de identidad nacional. Durante las dos décadas siguientes a la Segunda Guerra muchos nuevos Estados espurios se unieron a la ONU y sus diversos organismos. El Consejo de Derechos Humanos regido por 47 Estados elegidos por zona geográfica, es uno de los ejemplos de absoluta inoperancia. Paradójicamente el Consejo de Seguridad con el derecho a veto de los 5 poderosos ha cumplido parcialmente con su mandato de preservar la paz y seguridad, debido a que los demás Estados no juegan sino un rol muy secundario.En la actualidad los conflictos entre Estados prácticamente se acabaron y han sido reemplazados por conflictos con actores no estatales, no representados en el sistema internacional, o con grupos étnicos, religiosos y culturales que no se sienten representados por el Estado que les impusieron.A pesar de progreso en algunas áreas, el sistema construido alrededor de los Estados nación está mostrando falencias para enfrentar los actuales desafíos de la humanidad; guerras étnicas, religiosas y nacionales, crimen organizado, degradación ambiental y violaciones a los derechos humanos. ¿Ideas para una nueva arquitectura?

VER COMENTARIOS
Columnistas