Israel: oportunidad o amenaza

Febrero 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Por primera vez en décadas quien lleva la vocería de los pueblos árabes es la gente en las multitudinarias manifestaciones en las calles y sorprendentemente la palabra ‘Israel’ ha brillado por su ausencia, aquella utilizada incontables veces de manera demagógica por los regímenes árabes, como una conveniente cortina de humo.Ni una sola bandera de Israel ha sido quemada por los millones de manifestantes que ya derrocaron a los dictadores de Túnez y Egipto y al momento de escribir estas palabras tienen a Gadafi acantonado en su madriguera en Trípoli. Esto no quiere decir que los árabes amen a Israel pero entienden que el Estado judío no es la causa de sus privaciones.¿No era acaso el conflicto palestino israelí la fuente de todos los problemas en el Medio Oriente por cuya solución pasaba la liberación de los pueblos árabes? ¿No era por eso la causa del desproporcionado cubrimiento de la prensa internacional sobre Israel y sólo ahora se dan cuenta los señores de la BBC, Al Jazera y CNN, que en el mundo árabe hay déspotas que llevan décadas en el poder despojando a sus ciudadanos de los más elementales derechos y libertades?El Medio Oriente entra en una prolongada e incierta era de construcción de nuevas sociedades que se espera sean más incluyentes, democráticas, libres, igualitarias, con oportunidades para sus jóvenes y mujeres, con mejores estándares de vida, libertad de expresión y con un moderno sistema educativo. Cada sociedad árabe se embarca en una intensa agenda interna de reconstrucción nacional.Mucho se ha especulado sobre el efecto que estos cambios tendrán sobre Israel, sus acuerdos de paz con Jordania y Egipto, su relación especial con Estados Unidos, la posibilidad de paz con el pueblo palestino y su enfrentamiento con Irán. En este momento debe estar claro para los líderes de Israel que su objetivo estratégico más importante es lograr un arreglo con los palestinos sobre la base de dos estados.Además un acuerdo de paz con Siria, que implica para Israel devolver la totalidad del Golán, alteraría radicalmente la geopolítica regional con muy positivos efectos para ambos países y podría allanar el camino a una exitosa negociación con el pueblo palestino.Israel no enfrenta ninguna amenaza militar, pero sí un continuo deterioro en su posición estratégica, producto del colapso de su relación especial que por años mantuvo con Turquía, la toma del poder en el Líbano por Hezbola en un golpe político maestro, el estancamiento en las negociaciones con Abbas y la caída de un aliado como Mubarak. Además no se puede descartar la posibilidad de un enfrentamiento bélico de consecuencias impredecibles entre Israel y Hezbola, incitado por Irán, cuyo régimen también se encuentra en la cuerda floja. Para los palestinos hay una lección contundente de Tahrir; la inutilidad de la lucha armada, convertida en un fin más que en un medio, primero por la OLP y posteriormente por Hamas con sus suicidas y cohetes, con catastróficos resultados y nulo progreso en las aspiraciones nacionales.Palestinos e israelíes deberán entender que el mundo está hastiado del conflicto y que en este momento de cambio se presenta una oportunidad para resolverlo pacíficamente. De lo contrario se exponen a que la solución sea impuesta por la fuerza, pues este conflicto no puede constituirse en el ancla que amarre en el pasado al Medio Oriente todo.

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