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Comprar tierrita porque “de eso no hacen más”, ha sido el adagio...

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Junio 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Comprar tierrita porque “de eso no hacen más”, ha sido el adagio de los inversionistas desde que existe la inversión privada. Pues bien, lo chinos es su afán por conquistar el Pacífico Sur y legalizar reclamaciones en disputas que mantiene con sus vecinos, han dado al traste con el viejo adagio y se han dedicado a “hacer tierrita”, a través de la construcción a gran escala de islas artificiales, uno de cuyos fines es hacerse al agua que las rodea y lo que hay debajo; pesca, petróleo y otros recursos. A los chinos les faltaba en el Pacífico Sur lo que sus vecinos, Filipinas, Vietnam, Taiwán y Malasia sí tienen: islas de verdad, con sus correspondientes plataformas submarinas y zonas económicas exclusivas plasmadas en la jurisdicción internacional. Razón por la cual construir Islas artificiales se convirtió para Beijing en un proyecto de Estado del más alto valor estratégico, en las que además de plantar la bandera china, se construye infraestructura militar para “defender la soberanía e integridad territorial” en aguas y lugares que nadie les ha reconocido.La disputa por las aguas del Pacífico es de vieja data aunque sólo en las últimos años ha subido de tono al ritmo del ascenso de China a potencia global. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la República de China primero y su heredera tras la revolución, la República Popular, pintaron en un mapa una línea interrumpida de nueve rayas, en forma de una lengua larga, la cual demarca las aguas que China reclama, que incluyen todas las islas existentes. La convención de Naciones Unidas sobre la ley del mar -Unclos- le otorga a los Estados hasta 200 millas de zona económica exclusiva a partir de sus costas. Estas zonas a las que tienen derechos los países de la región ‘penetran’ en la lengua china de las 9 rayas y ahí el conflicto. Ese mapa es la hoja de ruta de los chinos en el Pacífico y como las islas ya tiene otros dueños, por ahora, Beijing ni corto ni perezoso, comenzó a construir sus propias Islas para fortalecer su reclamación, haciendo uso del principio del derecho internacional ‘Terra Nullius’, tierra de nadie. Lo chinos no han reconocido soberanía alguna sobre la islas existentes, especialmente las Spratlys y Paracels, disputadas por Filipinas, Malasia y Vietnam, país este con el que los chinos fueron a la guerra en 1988 y le arrebataron un islote, el arrecife Johnson Sur en el cual están construyendo una gran base aérea, una especie de portaviones estático en la mitad de las aguas más disputadas del planeta, ruta además congestionada de navegación comercial. Las islas artificiales se construyen sobre corales sumergidos utilizando grandes cantidades de arena, cemento y acero, como cualquier rascacielos.Estados Unidos otrora patrón indiscutible de estas aguas ha protestado la estrategia china de construir islas para reclamar agua, sin embargo los chinos, que le tienen medido el aceite a Obama, no se han amedrentado y por el contrario han acelerado la construcción para generar irreversibles hechos sobre el terreno. Como la han manifestado altos funcionarios del Partido Comunista, “nosotros somos fuertes” y eso pesa en el concierto internacional más que “unas cuantas leyes” a pesar de haber Beijing firmado y ratificada la Unclos. En los últimos años ha habido varias escaramuzas entre China y sus vecinos y entre China y Estados Unidos y seguramente habrá más a medida que las nuevas islas con la bandera roja emergen del mar.

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