Independencia

Julio 19, 2010 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Entre 1776 y 1825 ocurrió uno de los movimientos sociales y políticos más importantes en la historia de la humanidad que culminó con la independencia de los países de América. El mismo concepto era novedoso en aquellos días en la cúspide del expansionismo colonial europeo, tiempos en los cuales términos como autodeterminación de los pueblos, soberanía, estado nación y otros similares, aún no existían. Fue en los Estados Unidos con la declaración de independencia en 1776 que comienza el movimiento emancipador en el continente, al tiempo que por primera vez surgen con fuerza los conceptos de libertades individuales, constitución, derechos civiles, libertad de expresión, congreso y separación de poderes. Catorce años después estalla la Revolución Francesa, influenciada por los eventos en Norteamérica, y bajo las banderas de libertad, igualdad y fraternidad acabaría con la centenaria monarquía absoluta. El poder para el pueblo.En la América española también se habían dado estallidos sociales contra las políticas de la corona, como la rebelión de los comuneros en Colombia, la de Tupac Amaru en el Perú y otras similares a lo largo y ancho del continente, las cuales fueron brutalmente suprimidas por las autoridades ibéricas. Las grandes potencias coloniales europeas, Inglaterra, Francia y España se enfrentaban tanto en el viejo continente como en sus colonias con lo que América se convirtió en uno de los escenarios de ese conflicto. Francia apoyó la independencia de las colonias norteamericanas con el envío de un contingente de cuatro mil hombres y ayudas financieras. Inglaterra, como lo atestigua la ‘Carta de Jamaica’ de Bolívar, apoyó la independencia de las naciones de América del sur, apoyo que amainó cuando España fue invadida por Napoleón, enemigo de Gran Bretaña. El movimiento emancipador en América fue fuertemente influenciado por la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos y ayudado por una situación geopolítica en la cual las monarquías caían, las potencias coloniales estaban en guerra entre sí y en las colonias la población se levantaba contra los abusos y la exclusión. Inspirados en los derechos del hombre aparecen los próceres. En 1804 Haití fue el primer país al sur del río Grande en obtener su independencia, en una rebelión de esclavos negros, contra la dominación francesa. En la América portuguesa fue mas fácil pues la dinastía reinante en Portugal, expulsada a la llegada de Napoleón se estableció en Brasil y lo independizó de la metrópolis. Entre 1809 y 1824 todos los países de la América continental obtendrían su independencia. Virreinatos, capitanías y audiencias se convertirían en las naciones libres de América, en las fronteras establecidas previamente por la corona. Sin embargo, los nuevos países caerían en su gran mayoría en un largo periodo de interminables y cruentas guerras civiles entre los nuevos actores surgidos por la independencia: federalistas, centralistas, terratenientes, burguesía urbana, milicianos, esclavos, indígenas, separatistas, clero, aventureros, etc. Ante la falta de un proyecto unificado de Nación, estas guerras civiles y conflictos internos truncarían la construcción de estados fuertes, democráticos, representativos, igualitarios e incluyentes y darían origen al caudillismo, a las innumerables dictaduras militares y a la generalizada inestabilidad institucional que durante décadas caracterizó a los países del continente. Sólo en los últimos años están los países de América Latina coronando ese largo camino de construcción nacional 200 años después de obtenida la independencia.

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