Histeria

Septiembre 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

No de otra forma se puede describir el circo mediático en que se convirtió la solicitud de Palestina a las Naciones Unidas para ser reconocida como Estado. Un cubrimiento desbordado y desproporcionado en relación con acontecimientos similares.Hace unos meses Sudán del Sur, de mayoría cristiana y de raza negra, fue admitido como el estado 193 de Naciones Unidas después de un prolongado conflicto armado con el norte, musulmán y árabe, del cual se secesionó, conflicto que dejó centenares de miles de muertos, millones de desplazados, propiedad destruida y atrocidades indescriptibles contra la población civil. ¿Alguien se acuerda?La semana anterior la desinformación sobre el tema de Palestina fue nota preponderante en los medios. Algunos periodistas o comentaristas dieron rienda suelta a su velado o no tan velado antisemitismo, otros mentían abiertamente, otros hablaban o escribían sin saber y tanto hechos como verdad quedaron sepultados bajo este alud de ruido mediático.El maniqueísmo también fue rey. Si los países anunciaron que votarían a favor de la admisión inmediata de Palestina como Estado, su voto era en conciencia y a la altura del momento. Si por el contrario, como el caso de Colombia, los países informaban que no apoyarían en este momento el ingreso de Palestina hasta tanto no se firmara un acuerdo de paz con Israel, eran vendidos, arrodilladosvíctimas de presiones indebidas. El conflicto palestino-israelí es sin lugar a dudas uno de los temas trascendentales de la agenda internacional, lo ha sido por décadas y lo será hasta que encuentre una solución. Lo que se vivió el viernes 23 en Naciones Unidas fue memorable con los líderes de ambos pueblos, Abbas y Netanyahu presentando sus puntos de vista ante la Asamblea General de la ONU, una noticia de relevancia global.Empero en otros rincones del planeta existen conflictos similares. El diferendo sobre Cachemira que ha arrastrado a india y Pakistán a dos guerras y casi a una tercera cuando ambos países ya poseían armas nucleares, donde también hay resoluciones de la ONU y terrorismo islámico. Turquía que está en guerra con su minoría kurda, bombardeos diarios, ataques contra militares turcos y manifestaciones por parte de la población. Sri Lanka exterminó a miles de civiles para acabar con la insurgencia Tamil al nororiente de la isla.Pero es el conflicto palestino-israelí el que de lejos más pasiones despierta por lo que cabe preguntarse: ¿Cuál es la razón de este desproporcionado interés, frente a hechos que parecen similares? ¿Por qué en muchos casos se presenta el conflicto desde un prisma que refracta sólo el negro y el blanco ignorando conscientemente toda una gama de grises? ¿Por qué la defensa de una de las partes implica para muchos la descalificación absoluta de la otra? ¿Por qué en ocasiones no se entiende que ambos pueblos son víctimas? ¿Por qué los asentamientos son un problema y los cohetes no?La respuesta a lo anterior muy posiblemente tiene que ver con el hecho que Israel es el estado judío y occidente en general no ha perdido la fascinación con lo judío. Para los países árabes el conflicto es una adecuada cortina de humo detrás de la cual se han refugiado los sátrapas que la primavera árabe está tratando de derrocar. Muy dicientemente en países como China, Japón y Corea el conflicto palestino-israelí no despierta mayor interés.La verdad, la prudencia y la ecuanimidad no deben sumarse a las miles de víctimas que ha dejado este largo conflicto.

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