Héroes y villanos

Enero 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Si la gran mayoría de los héroes de la historia ascendieron al Panteón de los Grandes a través de épicas victorias militares, es claro que en el lado de los perdedores el héroe no es más que un villano y como la historia generalmente ha sido escrita por los vencedores, muchos de sus héroes mantienen inmaculada su imagen. Quizás con la única excepción de Gandhi, los grandes héroes de la historia reciente tienen sangre en sus manos.¿Qué pensaron los sobrevivientes de la ciudad alemana de Dresde de los grandes héroes de la Segunda Guerra Mundial, Eisenhower y Churchill, cuando su ciudad fue arrasada por las bombas lanzadas por las aviaciones americana y británica cuando ya la guerra había prácticamente terminado y los miles de civiles muertos no hacían diferencia?El mismo Mandela antes de su encarcelamiento fue un líder guerrillero que participó en operaciones de sabotaje. Mao Tse Tung, el padre de la China moderna, reposa en un mausoleo en la plaza Tiananmen de Pekín y aunque su imagen ha sido algo degradada por el nuevo liderazgo del Partido Comunista, es el gran héroe de la Nación, sin olvidar que su revolución cultural produjo centenares de miles de víctimas y desplazados. Esa dicotomía se refleja de manera simbólica cuando tras un cambio radical de régimen, estatuas y monumentos de los héroes anteriores son retirados de plazas y avenidas, como ocurrió en Rusia a la caída de la Unión Soviética, con el líder histórico de la revolución Vladimir Lenin. Nueva historia, nuevos héroes. Actualmente con la tecnología, el acceso inmediato a las noticias, el escrutinio público, las redes sociales y los organismos internacionales, el asunto de los héroes es más complejo y ya no se sube al Olimpo sin que todos los ángulos sean escrutados, incluyendo la versión de los derrotados.Si hay un conflicto donde los héroes de un lado son los villanos del otro es el palestino-israelí y entre más héroe, más villano. Un conflicto con desproporcionado cubrimiento mediático, narrativas contradictorias, interpretaciones históricas divergentes, pasiones desbordadas, mucha sangre derramada y donde prevalece el concepto de ‘suma cero’.Yasser Arafat, el gran héroe del movimiento nacional palestino, venerado por los suyos, no es más que un terrorista a los ojos de los judíos o en el mejor de los casos un líder que nunca aceptó la existencia de Israel, culpable por lo tanto de que no haya paz entre ambos pueblos. Los palestinos por su lado no tendrán una mejor imagen de los que Israel considera sus grandes héroes, fundadores del Estado: David Ben Gurión, Moshe Dayan, Itsjak Rabín, Menajem Begin, etc. Quizás uno de los personajes que más encarna está dualidad es el recientemente fallecido Ariel Sharon. Como uno de los más brillantes comandantes militares del Ejército de Israel, Sharon enfrentó guerras y terrorismo en un vecindario brutal y salvaje y siempre puso la seguridad de Israel como su máxima prioridad, lo que lo convirtió en héroe para muchos ciudadanos de Israel. La retirada unilateral de Gaza para logar un acuerdo con los palestinos lo subió a unos pedestales y lo bajó de otros.Los palestinos ven en Sharon un enemigo implacable, lo asocian con la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Shatila, cometida por la falange cristiana en 1982 en Beirut y lo acusan de ser el padre de los asentamientos. Mientras unos lloran su muerte otros la celebran. Héroe para unos, villano para otros.

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