Gobernanza global

Diciembre 30, 2012 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Una de las nuevas palabrejas que ha irrumpido en los últimos años en el argot geopolítico internacional es ‘gobernanza’; hace referencia a cómo crear un sistema internacional que sin una jerarquía formal, logre fijar unos comportamientos aceptados entre los Estados y unas prioridades universales en temas como seguridad, desarrollo social y económico, inclusión, protección de los débiles, derechos humanos y desarrollo sostenible. La gobernanza se construye a través de un complejo entramado de principios aceptados y organizaciones internacionales, formales e informales, que buscan establecer consensos en diversos temas. El principal desafío que enfrenta la gobernanza global es los límites que impone al sacrosanto principio de soberanía. Organismos como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, pilares del sistema capitalista, controlados aún por las poderosas naciones de Norteamérica y Europa, aseguran un orden económico internacional en el marco de los paradigmas del capitalismo, exigiendo a los gobiernos políticas monetarias y presupuestales. La Corte Penal Internacional, de nulos resultados a la fecha, tiene como misión castigar violadores de derechos humanos superponiéndose a las legislaciones locales. En los temas sociales, la ONU ha asumido la gobernanza con los llamados ‘objetivos de desarrollo del milenio’ –ODM- determinados en 2002 y cuya primera fase concluye en 2015. Algunos de estos muestran resultados positivos; erradicación de la pobreza extrema, educación primaria universal, reducción de la mortalidad infantil, combate al Sida y otras epidemias, mientras que poco se ha avanzado en la promoción de la igualdad de género y empoderamiento de la mujer, desarrollo sostenible y cooperación global. En 2013 se deberán renovar los ODM ocupando lugar central la reducción de la desigualdad, tanto al interior de los Estados como entre estos. Sin embargo algunos de los desafíos de la gobernanza global tienen fuertes tintes políticos por lo que lograr consensos es problemático por no decir imposible.Lo que para Estados Unidos es prioritario no lo es para China, Brasil ni India, embarcados más en mantener su crecimiento y marcar su territorio, que en dedicar recursos a temas que para sus intereses resultan abstractos si no adversos. Negros nubarrones se ciernen en el horizonte en materia de comercio, libertad en internet, explotación de recursos naturales, cambio climático, energía y desigualdad. A esto se agrega la prolongada crisis del euro que ha hundido a millones de europeos en la ruina y enviando una señal de alerta al sistema capitalista y sus organismos que favorecen a las instituciones financieras en detrimento de amplios sectores de la población. Internet es uno de los temas más contenciosos en la gobernanza global pues varios países están poniendo cortapisas a la libertad que hasta ahora ha caracterizado la red. La Coca Cola y McDonald’s han sido reemplazadas por Google, YouTube, Facebook y Twitter, todas norteamericanas, censuradas cada vez más en diversos rincones del planeta. En la red Estados Unidos es el rey e impone un cyber imperialismo celebrado por muchos y resentido por otros. En lo referente al cambio climático es poco lo que se ha logrado más allá de opulentas cumbres inútiles. Y en el trasfondo arrecian guerras y conflictos ante los cuales el sistema internacional, creado para preservar la paz y seguridad mundial, se muestra estéril y paralizado, desde Siria donde el conflicto ya completa 2 años y 45 mil muertos, el programa nuclear de Irán, Malí, Congo, Sudán y otras guerras en África, enfrentamientos en el Pacífico, tensiones en Asia Central, hasta el perene polvorín del medio oriente.La gobernanza global está aún lejos de ser lo uno y lo otro.

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