Geopolítica petrolera

Diciembre 03, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Sin lugar a dudas el petróleo constituye el rey de las ‘commodities’, el recurso natural de mayor importancia geopolítica desde hace más de un siglo, y a pesar de los avances científicos para descubrir fuentes alternas de energía seguirá junto con el gas, su vecino de las profundidades, teniendo suma importancia en los años por venir. La geopolítica petrolera es una compleja maraña de yacimientos, rutas marítimas, oleoductos, puertos, tanqueros, ambiciosas compañías multinacionales y precios. El mercado del crudo no se comporta como el de otras commodities, pues se puede asumir que el recurso es infinito y simplemente abriendo o cerrando los grifos se controla la oferta y esto depende tanto de factores económicos como políticos. En los últimos 50 años el precio del crudo ha oscilado entre los tres y los 150 dólares por barril, habiendo experimentado más volatilidad que cualquier otro recurso natural.El mercado se ha visto afectado igualmente por el arribo de varios nuevos países productores, Colombia por ejemplo, y es dable suponer que nuevos yacimientos serán ‘descubiertos’ en la medida que esto le convenga a las grandes empresas explotadoras, trasportadoras y refinadoras, las originales ‘siete hermanas’ -Exxon, Mobil, Shell, Texaco, BP, etc-. a las cuales se han agregado apenas un puñado más.Adicionalmente, Estados Unidos con su tecnología del ‘fracking’, Canadá con su explotación en las arenas bituminosas y México con sus grandes yacimientos en el golfo, hacen de Norteamérica un formidable productor de crudo con los correspondientes efectos en los precios y en la geopolítica energética global.Fue en 1973 con la guerra de Yom Kipur, cuando el petróleo fue por primera vez usado como arma política por los países árabes para tratar de doblegar a Occidente por su apoyo a Israel. Estados Unidos y Holanda en particular sufrieron un embargo que generó severo racionamiento energético y gigantescas colas en las gasolineras, aunque en nada alteró la postura política de estos países.Desde entonces el ‘arma del petróleo’ ha sido usada principalmente al revés: restringiendo las exportaciones a países a los que el Consejo de Seguridad ha impuesto sanciones, como Iraq, Irán y Libia. Rusia por su parte, el principal proveedor de gas natural a Europa, ha usado los grifos para limitar las exportaciones, subir los precios y extraer concesiones políticas.El actual desplome de los precios del crudo tendrá como es lógico efectos positivos y negativos en unos y otros. Los países del Golfo, los más grandes productores, pueden aguantar la caída de los precios pues su costo de extracción es bajo y poseen grandes colchones de ahorro a los cuales pueden acudir para financiar los gastos del Estado.Por otro lado, Rusia, Irán, Venezuela, y otros que dependen sobremanera de altos precios para financiar sus programas sociales y los desmedidos gastos del gobierno se verán en calzas prietas como ya lo revelan la alta inflación, la devaluación y la perdida de inversión. Colombia hace parte de este segundo grupo aunque su dependencia del petróleo es menor. El caso venezolano es particularmente doloroso pues la economía venía en caída libre, la que se acelerará con el barril del petróleo a los precios actuales.Favorecidos, las grandes economías importadoras de petróleo: Europa, India, China, Japón y en teoría los consumidores que en países de libre mercado pagarán menos por la gasolina -algo que no podemos esperar en Colombia-, y por otros productos.Varias y variadas son las ‘manos negras’ que controlan el mercado del petróleo que es todo menos un mercado libre.

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