Elecciones espurias

Noviembre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Un fenómeno no tan novedoso pero preocupante por su aparición en países que alguna vez se preciaron de democráticos está ocurriendo alrededor del planeta. Elecciones cuyo único fin es legitimar regímenes autoritarios o dictatoriales. Esto debido a que el concepto de democracia en varias latitudes ha sido reducido únicamente a que la gente salga a las urnas, ignorando el conjunto de ingredientes que constituyen una verdadera democracia. Y por estos días a este fenómeno le salió una ‘quinta pata’: si las elecciones no producen el resultado esperado, se hacen otras hasta que se logre ganar.Es lo que acaba de ocurrir en Turquía donde los anteriores sufragios en junio le arrebataron la mayoría al nuevo Sultán Recep Tayyip Erdogan quien ni corto ni perezoso convocó otras elecciones que se llevaron a cabo el pasado 1 de noviembre y en las cuales su partido, el AKP, recuperó las mayorías perdidas. En estos cuatro meses Erdogan reavivó la guerra contra los kurdos como elemento distractor y unificador, apresó oponentes e impuso severas restricciones a la prensa.No fue Erdogan el inventor de esa estrategia. Ya Hugo Chávez la había utilizado tras haber sido derrotado en el referendo en 2007 que buscaba establecer la reelección indefinida. Chávez simplemente convocó otro en 2009 en el que su propuesta fue acogida por unas mayorías polarizadas e indoctrinadas.El Planeta rebosa autócratas o dictadores avalados por cuestionables procesos electorales en los que la oposición carece de garantías, es atomizada por el régimen, judicializada con imputaciones ficticias, o despojada arbitrariamente de sus cargos de elección. Entre tanto el régimen a punta de plumazos coopta todos los poderes del Estado.En esta asignatura Venezuela es el paradigma y ejemplo a seguir por autócratas de todos los pelambres. El principal opositor Leopoldo López condenado a pena de cárcel por una juez de cuestionable independencia con acusaciones fabricadas confirmadas por Franklin Nieves, fiscal del caso, asilado actualmente en Estados Unidos. Maria Corina Machado despojada sin debido proceso de su curul en la Asamblea Nacional por Diosdado Cabello, el Rasputín del Régimen. Henrique Capriles mantenido al borde de la legalidad por Maduro, Ceballos y Ledezma en prisión domiciliaria y la oposición sin garantía alguna para ejercer su función. Maduro no tiene que preocuparse por la libertad de expresión pues esta ya había sido aplastada casi en su totalidad por Chávez.Una movida magistral de la ‘democracia’ bolivariana fue cuando despojaron a la municipalidad de Caracas ganada por Ledezma y la oposición de sus poderes, transfiriéndoselos a un nuevo embeleco creado y controlado por el Ejecutivo. Maduro ha reiterado que “incluso si gana la oposición en las legislativas del 6 de diciembre no entregará la revolución”. El ejemplo de Caracas podría ser repetido con una Asamblea Nacional en manos opositoras o podría recurrir al fraude, otra de las herramientas en su caja o convocar nuevas elecciones polarizando más aún a la población o agitando conflictos externos. Estos dictadores de nuevo cuño cuentan además con un valioso aliado: Instituciones internacionales listas a avalar procesos electorales con dados cargados. Maduro tiene su Unasur.La nueva cara de las dictaduras es más amable, con una fachada de libertad, sin desapariciones masivas como en Argentina o Chile, ni centros de tortura como la Esma, ni toques de queda, ni estados de sitio, ni ejecuciones sumarias. Se legitima por medio de espurios procesos electorales pero son dictaduras al fin y al cabo. “La mona aunque se vista de demócrata, dictadora se queda”.

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