El regreso de la Bestia

El regreso de la Bestia

Octubre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Más de medio siglo después de haber causado la destrucción de buena parte de Europa, enviado a millones a las cámaras de gas y otros tantos a morir en los campos de batalla, resurge la ignominiosa bestia del nazismo en el viejo continente. Las causas podrían ser similares a las que dieron origen a su ancestro, pero idénticos si son los símbolos, gestos, vestimenta y odios de los nuevos nazis europeos, que en la periferia de un continente en crisis, afloran como maleza que se niega a morir.De los estragos que ha causado la prolongada recesión económica surgen los mismos remedios que antaño hundieron la civilización “más avanzada” del planeta en medio de una estridente retórica, en un pantano rebosado por la sangre de las víctimas.‘Amanecer Dorado’ en Grecia, ‘Svoboda’ en Ucrania, ‘Jobik’ en Hungría y ‘Ataka’ en Bulgaria son representantes de esos nuevos partidos que de lo más profundo de la cloaca rescatan la ideología nacional socialista, atrayendo a un electorado desesperado y resignado a un sombrío futuro. Los anteriores partidos han superado los umbrales electorales y en la actualidad ocupan un número importante de escaños en los parlamentos de esos países que naufragan en medio un temporal financiero y social. Mientras que Grecia fue brutalizada en la Segunda Guerra por los alemanes, Ucrania, Hungría y Bulgaria colaboraron con los nazis, aunque estos dos últimos no participaron en la deportación de sus nacionales judíos a los campos. Mientras que la judería búlgara en su mayoría se salvaba del Zyclon B, los húngaros hijos de Israel fueron deportados en masa en el lapso de tres meses en 1944 cuando el arquitecto de la “solución final”, Adolf Eichman, en persona supervisó la operación que enviaba a Auschwitz a 450 mil judíos.¿Qué hace que en tiempos de crisis amplios segmentos de la población se dejen arrastrar a ideologías de intolerancia y odio contra grupos de inocentes que son simplemente utilizados como chivos expiatorios por demagogos que pescando en río revuelto, buscan réditos en los más primarios instintos humanos? ¿Por qué el fanatismo termina para muchos sanando heridas sociales? ¿Es el sentido de pertenencia a un colectivo, donde estos seres creen sentirse importantes cuando no son más que peones en las manos de curtidos ajedrecistas sin escrúpulos? Este fenómeno no se reduce sólo a “pobres e ignorantes”. Los nuevos nazis europeos, al igual que los de antaño, cuentan en sus filas con representantes de todos los segmentos de la sociedad; intelectuales, empresarios, profesionales, periodistas y políticos entre otros. Judíos, gitanos, emigrantes, africanos, vuelven una vez más a ser los objetivos de demagogos que avientan el odio racial y religioso para obtener logros políticos.Algo de las lecciones del pasado parece haber sido aprendido, pues países europeos se precipitaron a emitir legislación cuyo objetivo es cortar las alas de estos aprendices de Hitler, sin embargo la presencia misma del fenómeno y su atractivo no dejan de ser preocupantes en un continente que por siglos ha hecho de la xenofobia una forma de vida. En Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y Holanda, los cinco grandes, las comunidades musulmanas y africanas se han constituido en el blanco favorito tanto de pequeños pero ruidosos grupos neonazis, como segmentos la derecha tradicional. La imagen de miles de europeos saludando con la mano extendida, a la usanza de los nazis alemanes y los fascistas italianos y españoles no deja de producir tremores. El viejo continente parece seguir siéndolo.

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