¿El próximo tigre?

opinion: ¿El próximo tigre?

País donde los diferentes grupos étnicos y políticos ni siquiera se ponen...

¿El próximo tigre?

Enero 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

País donde los diferentes grupos étnicos y políticos ni siquiera se ponen de acuerdo en su nombre, unos lo llaman Birmania, incluidas las potencias anglófilas, nombre con el que lo conocimos en las primeras lecciones de geografía y no sabemos cuando apareció rebautizado Myanmar, apelativo puesto por la anterior junta militar de gobierno. Birmania o Myanmar, donde termina la India y comienza el sureste asiático, evoca un mundo exótico, lejano, misterioso, aislado.Un país con una extensión superior a 600 mil kilómetros cuadrados, una población de 60 millones de habitantes, una ubicación geográfica privilegiada con más de dos mil kilómetros de costas sobre el Océano Índico y unas inmensas riquezas naturales en su territorio: petróleo, gas, madera, pesca, minería, piedras preciosas, caudalosos ríos, campos fértiles y un ilimitado potencial turístico. Es también un gran productor de heroína, traficada por mafias asociadas a los militares.Birmania obtuvo su independencia en 1948 después de una larga ocupación por parte del imperio británico y al igual que otros Estados nación creados con la descolonización, el país cayó pronto en guerra civil, dictaduras militares, estatización, ‘socialismo a la Birmana’ y otros embelecos que lo dejaron absolutamente postrado en su desarrollo económico y social. En los últimos 20 años el país ha sido objeto de fuertes sanciones económicas por parte de occidente debido a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas por los militares.Sin embargo, los vientos del cambio están llegando a esta Nación. En 2010 se realizaron las primeras elecciones semidemocráticas en años en las que salió elegido presidente Thein Sein un reformista, quien en palabras de un exministro de Defensa de Japón “podía ser el Frederick de Clerk birmano”. Sein se ha embarcado en un proceso de democratización paulatina, sin, hasta ahora, pisarles callos a los militares que vigilan en la sombra, ha liberado centenares de presos políticos y ha iniciado una transición pacífica hacia la democracia, lo que ha traído consigo una oleada de inversión extrajera, que en 2011 ascendió a 20 mil millones de dólares, lo cual no es sino la cuota inicial necesaria para la explotación de los vastos recursos del país.Otro avance significativo lo constituyen las treguas firmadas con grupos insurgentes étnicos que han plagado al país desde su independencia.Birmania va pues saliendo del asilamiento de las últimas décadas, arriba el desembarco de los conquistadores y arranca la carrera por los recursos. China, India, Corea, Hong Kong y Singapur ya establecieron sus cabezas de playa. Otros pronto seguirán.Los chinos, que nunca se plegaron a las sanciones, han montado grandes fábricas manufactureras, especialmente textiles, aprovechando los ínfimos salarios prevalecientes y han construido puertos de aguas profundas en el Índico. Un país de mayoría budista donde los monjes, desde sus pagodas, han jugado un papel fundamental en la lucha pacífica contra la dictadura y en favor de la democracia.La cara más visible y conocida de la lucha por la libertad es la premio Nobel de Paz Aung San Suu Kyi, la ‘Nelson Mandela’ asiática, quien pasó varios años en la cárcel o en prisión domiciliaria y quien probablemente, de consolidarse este proceso, podría acceder a la Presidencia en unas próximas elecciones. Tomando en cuenta las riquezas del país, la disciplina, tenacidad y vocación de trabajo de su gente y el peso demográfico, es probable que en algunos años Birmania se convierta en el próximo tigre asiático. Si tiene platica inviértala en Myanmar.

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