Dos que fueron

Septiembre 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Cargada de simbolismo la visita que realiza el primer ministro británico, David Cameron, a Rusia donde ha sostenido reuniones con los dos copresidentes de ese país; Medvedev el nominal y Putin el poder detrás del trono.Mientras que la reunión con Medvedev fue en un ambiente relajado y de risas, su encuentro con Putin fue bastante tenso y más parecían, en las palabras del corresponsal de la BBC, “dos desconfiados jugadores de Póker” guardando las cartas bien pegadas al cuerpo. Un ambiente surrealista donde pesa más el pasado que el presente de dos potencias venidas a menos pero aún con ínfulas de poder global.Un pasado reciente que incluye el asesinato en Londres del asilado ex oficial de inteligencia ruso Alexander Litvinenko con una inyección de polonio radioactivo como una reminiscencia de la larga y lujuriosa guerra de espías que Gran Bretaña y la Unión Soviética sostuvieron durante el casi medio siglo de la Guerra Fría. El mismo Cameron comentó con jocosidad, que en una visita que hiciera en 1985 a la Unión Soviética fue abordado por la KGB con la intención de reclutarlo.Sin embargo, los enfrentamientos más agudos entre los dos países sucedieron durante el Siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial en lo que se conoce como el ‘gran Juego’, un conflicto por las riquezas y rutas de Asia Central entre el entonces imperio británico y la Rusia zarista. Gran Bretaña veía en los avances militares rusos una amenaza a sus posesiones en la India, la joya de la corona del imperio. A mediados del siglo las legendarias ciudades de la ruta de la seda, Samarcanda y Bujara habían caído en manos del Zar y el que seguía en esa avanzada era Afganistán que ya entonces era presa de intereses coloniales y que para los británicos constituía la última línea de defensa del subcontinente indio. El conflicto anglo ruso llegó hasta China y al Tíbet finalmente ocupado por las fuerzas británicas. El gran juego terminó en 1907.Ambos países fueron aliados en las guerras mundiales especialmente la Segunda, al final de la cual Churchill y Stalin junto con Truman establecieron el nuevo orden mundial de la posguerra, que rubricó el declive definitivo de Gran Bretaña de la cúspide del poder global y el ascenso de la Unión Soviética que anexó grandes extensiones desde Asia Central hasta el este de Europa para su proyecto comunista. La alianza Tatcher-Reagan contra la URSS en los últimos años de la guerra fría dejó secuelas que han afectado las posteriores relaciones entre Rusia y el Reino Unido. A pesar de que el comercio bilateral ha crecido sustancialmente en los últimos años ascendiendo a unos 20 mil millones de dólares anuales, persiste una profunda desconfianza entre los dos países. Rusia se niega a extraditar al asesino de Litvinenko, actualmente diputado en el parlamento ruso, mientras que Rusia pide que Gran Bretaña le envíe a Boris Berezovski, uno de los antiguos oligarcas caído en desgracia con Putin. Profundas diferencias persisten también entre los dos países en temas de derechos humanos, Siria y rezagos de la Guerra Fría.Como colofón Rusia derrotó a Inglaterra en sus pretensiones de ser sede del Mundial de Fútbol de 2018 en una muy controvertida selección por parte de la Fifa, señalada por Londres de viciada y corrupta. Dos ex imperios para los cuales las disputas mutuas son reminiscencias de algo que fue y ya no es.

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