Dos procesos

Enero 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Actualmente se llevan a cabo varios procesos de paz en el mundo, pero dos han sido particularmente visibles en la agenda internacional; el de Colombia con las Farc y el de Israel con Palestina La conferencia que supuestamente debe realizarse en Ginebra este mes para acabar con la barbarie en Siria pocos la toman en serio.La revista Foreign Policy seleccionó al presidente Santos como uno de los personajes del año por lo que considera su “audaz apuesta por la paz”. Otras importantes publicaciones como el Wall Street Journal y The Economist han igualmente destacado la posibilidad que tras un acuerdo de paz en Colombia, se desmovilice las más antigua guerrilla de izquierda del mundo.Las negociaciones entre Israel y Palestina por su lado buscan poner fin a un conflicto que por décadas ha ocupado el lugar más privilegiado en la agenda internacional.En ambos casos existe la sensación que esta es “la última oportunidad”, que los costos de continuar con el conflicto son más altos que las concesiones necesarias para acabarlos. Ambas negociaciones se llevan a cabo en ‘ambientes esterilizados’ con equipos negociadores que gozan de amplias facultades para tomar decisiones, que sin embargo deben ser aprobadas por las altas jerarquías y donde el sigilo ha sido una constante y a pesar de filtraciones y declaraciones altisonantes, no parecen haberse afectado ninguno de los procesos. Es claro que si algo se firma, pasarán años antes de que se logre establecer si las negociaciones resolvieron el conflicto o si tras la firma, los acuerdos colapsan como ha sido el caso en la mayoría de conflictos armados en el mundo donde se ha intentado un final negociado. En ambos escenarios la paz tiene poderosos enemigos, siguiendo el viejo adagio que “la guerra une a los pueblos, la paz los divide”. Sin embargo sondeos de serias firmas encuestadoras muestran tanto en Colombia como en Israel-Palestina que hay un mayoritario apoyo a la paz lo cual es importante pues en ambos casos se ha determinado llevar los acuerdos a sendos referendos aprobatorios.Una de las diferencias entre los dos procesos radica en que si el colombiano fracasa va a tener poca repercusión internacional, mientras que si la negociación entre Israel Palestina se frustra las repercusiones serán mayúsculas para las partes y para la región toda. Por otro lado, mientras que la paz en Colombia depende esencialmente de concesiones de tipo económico, político y jurídico, la de Israel y Palestina, adicional a la extrema complejidad de cada uno de los ítems a negociar, toca con las narrativas de cada pueblo por lo que los compromisos son mucho más difíciles de asimilar para amplios sectores de la población. Otra diferencia es que mientras la negociación colombiana se hace con un discreto apoyo internacional, la del conflicto palestino-israelí se lleva a cabo, sobrevive se podría decir, en medio de una intensa presión internacional especialmente europea y un involucramiento absoluto de Estados Unidos, su secretario de Estado John Kerry y el mismo presidente Obama, en el esfuerzo mediador. Garrote y zanahoria de grandes proporciones penden sobre Israel y Palestina. ¿Qué posibilidades de éxito tienen uno y otro? En el caso colombiano donde dos complejos ítems de la agenda ya han sido evacuados, pareciera el barco dirigirse a buen puerto. Entre Israel y Palestina cualquier pronóstico es aventurado.En todo caso la firma es apenas el comienzo del largo camino minado, lleno de riesgos, obstáculos y francotiradores, hacia la tan deseada paz.

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