Consejo de Seguridad

Octubre 25, 2010 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Su misión se resume en una frase: “Mantener la paz y seguridad mundial”, y es sin lugar a dudas el más importantes de los organismos internacionales, el único con dientes para forzar el cumplimiento de sus resoluciones, empoderado así por la carta fundacional de las Naciones Unidas.Es también una sociedad de castas claramente definidas. Los cinco miembros permanentes con derecho a veto, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China, constituyen la casta superior, la que define la agenda, precocina las resoluciones y determina los planes de acción. Una segunda casta se forma de manera darwiniana entre los otros 10 miembros no permanentes elegidos por un periodo de 2 años. Y una tercera casta que podríamos denominar ‘los rellenos’ que sirven para completar la nómina de 15 y darle a pequeños países un tour por los pasillos del poder internacional.Junto con Colombia entraron al Consejo de Seguridad (CS), India, Suráfrica, Alemania y Portugal, que se unen a Brasil, Bosnia, Gabón, Líbano y Nigeria quienes completan su periplo en diciembre de 2011. Está pues claramente establecida la nueva composición de las castas. Brasil, Alemania e India, miembros del G4 junto con Japón aspiran a un lugar como miembros permanentes, si el CS algún día se reforma, algo muy incierto. Sudáfrica hace parte del G20 y del Ibsa (India, Brasil, Sudáfrica) y representa el más poderoso país africano. Brasil e India, con China y Rusia, constituyen el Bric, están por primera vez juntos y podrían actuar en bloque frente a temas específicos ventilados en este insigne foro.Esta nueva composición del CS es la más cercana al nuevo balance global del poder, aunque los 5 miembros permanentes seguirán ‘mandando la parada’, tendrán que negociar con las potencias emergentes, Alemania, India, Brasil y en menor escala Sudáfrica. El CS toma decisiones de capital importancia: envió de fuerzas de paz a regiones conflictivas, autorización a intervenciones militares, sanciones y condenas a países o regímenes considerados violatorios del sistema internacional, operaciones humanitarias, etc. A cada resolución la precede una intensa negociación, primero entre los miembros permanentes, luego con los de la segunda casta y finalmente con los de la tercera. Las resoluciones deben tener el apoyo de mínimo nueve de los 15 miembros. El CS no ha salvaguardado la paz y seguridad mundial, pero ha hecho valiosas contribuciones, como el envío de fuerzas de paz a diferentes regiones, una veintena actualmente, el despacho de misiones humanitarias a lugares como Haití, Darfur y Congo y acciones disuasivas a través del establecimiento de tribunales especiales para condenar a criminales de guerra, caso Camboya, Bosnia y Ruanda. En su agenda actual predominan el programa nuclear iraní, el eterno conflicto palestino-israelí, Líbano, Afganistán, Haití, la dictadura militar en Myanmar, los conflictos y atrocidades en África, Corea del Norte, Somalia, etc. Asuntos que afectan o involucran a los miembros permanentes nunca llegan al CS.Colombia hace parte de la tercera casta. Será cortejada por los miembros permanentes y los emergentes para que apoye sus iniciativas y tendrá en ocasiones que asumir posiciones incómodas, sin que esto le traiga necesariamente beneficio alguno. En ese patio mandan los grandes. Así es la estructura del poder.

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