Comunismo exculturizado

Diciembre 26, 2014 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

En el estudio de las religiones hay un fenómeno que explica la expansión de la religión en tiempos modernos una vez la práctica de ‘evangelización por la espada’ fue abandonada tras siglos de uso especialmente por el cristianismo y el Islam. Este fenómeno se denomina “exculturación” y consiste en que la religión abandona el entorno cultural en el cual nació para adaptarse al de la sociedad en la cual está sembrando raíces y adeptos, sin abandonar los preceptos esenciales de la fe. De esa manera el cristianismo, tras salir del entorno cultural occidental donde nació, ha experimentado un gran crecimiento en China, Corea y otros países, adaptando patrones locales manteniendo sus creencias fundamentales. De manera similar a través de la exculturación, el pentecostalismo se ha enraizado en Brasil y el Islam en países como Indonesia.El comunismo, que algo de religión pudo haber tenido, está desde hace años pasando por un fenómeno similar pero al revés, abandonando la ideología para mantenerse en el poder lo que se ha vuelto su máximo objetivo. Tras el fracaso que ha significado la ideología comunista en la economía y en la sociedad, aquellos partidos comunistas que lo entendieron a tiempo lanzaron por la borda el lastre de una teoría económica fallida, abrazaron el capitalismo y en su defecto la permanencia en el poder se convirtió en su mantra.La Unión Soviética que no hizo la transformación a tiempo finalmente colapsó y se desintegró. En China y Vietnam por el contrario, los partidos comunistas dominantes adoptaron un capitalismo salvaje, a la vez que ajustaban las herramientas del Estado para mantenerse como única alternativa de poder. Implantaron la economía de mercado mientras que democracia y derechos humanos siguieron en la parte profunda del congelador. La filosofía que empujó estos cambios quizás surge de la premisa que el ser humano necesita más comida, televisores y ‘smart phones’ que libertad, entendida en el sentido occidental del término.Tras la exculturación, China y Vietnam como máximos exponentes de este fenómeno, han experimentado un gran crecimiento económico, sacado a millones de la pobreza, creado una clase media significativa y mantenido a raya el ‘deseo de cambio’ que podría haber surgido sin esas transformaciones. Los partidos comunistas en esos países no enfrentan desafíos reales a su posición dominante, algo que con una alta dosis de sagacidad política han convertido en algo ‘cuasi-divino’, no se cuestiona.Ahora Cuba podría estar embarcándose en un proceso similar. Tras la salida de Fidel del poder hace un lustro, Raúl ha emprendido unas tímidas reformas que otrora eran impensables, por estar en abierta contradicción con la ideología de la revolución. Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos este proceso de abrir la economía se va a acelerar pues es en el interés del régimen que le serviría como en los casos mencionados para afianzarse en el poder.El comunismo o mejor los partidos comunistas están asegurando su supervivencia volviéndose capitalistas, que es la manera más segura de mantenerse firmemente en el poder. El chavismo en Venezuela, sin ser su origen estrictamente comunista, no lo ha entendido y está llevando al país a la ruina, aplicando una ideología fracasada en el manejo de la economía y quizás cuando acometa las transformaciones requeridas ya sea demasiado tarde y el Psuv llegue a su lánguido final.Comunismo capitalista, la nueva realidad que tendría a Marx y Lenin revolviéndose en sus olvidadas tumbas.

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